El frenesí de las competiciones da poco margen para analizar hechos burocráticos de gran trascendencia.

El acuerdo suscrito entre ACB, FEB y la Asociación de Jugadores Españoles, merece alguna reflexión. Los jugadores y la ACB no se han roto la cabeza, han renovado el acuerdo anterior garantizando la presencia de cuatro españoles por equipo.

Sin embargo, las circunstancias ya no son las mismas, la depredadora NBA lo desvirtúa todo, recurre al mercado europeo sin los temores con que lo hacía años atrás.

La obligada presencia de cuatro españoles garantiza sueldos astronómicos a los mejores de los nuestros; el hecho sería positivo si no fuera porque se van y nuestros clubes se ven obligados a pagar muy bien a jugadores que ya no son tan buenos.

Los secretarios técnicos en una situación como ésta prefieren contratar jugadores más o menos consagrados del mercado europeo, lo que les obliga a fichar jugadores de relleno para cumplir la norma de cuatro españoles.

Por otro lado y cada vez con más frecuencia, los equipos de LEB convencen con sus ofertas a jugadores que en la ACB podrían rendir a gran nivel: Quinteros, jugador decisivo en el ascenso del León la pasada temporada prefirió la oferta del CAI en la categoría LEB Oro.

Puede asegurarse que una quincena de jugadores españoles de esta segunda división del baloncesto son comparables al mismo grupo de jugadores que deambulan por la ACB con variados pasaportes.

El proteccionismo que en un primer momento parece positivo en la realidad no lo es tanto, sólo sirve para alargar la vida de ilustres veteranos o para cortar la progresión de unos jóvenes que prácticamente no juegan y que se plantan en los 22 años sin minutos ni experiencia a sus espaldas.

Si se repasan los cuatro años transcurridos con el convenio, se observa que la importancia del jugador español en las competiciones es prácticamente irrelevante.

El deslumbrante rendimiento de tres jugadores españoles, Marc Gasol, Ricky Rubio y Rudy Fernández, no puede ocultarnos los datos que arroja la estadística descontando a estas figuras, entre los 15 mejor clasificados en valoración sólo dos españoles, Felipe Reyes y Juanjo Triguero, aparecen; en puntos anotados sólo Rafa Martínez – quizá el manresano sea la revelación silenciosa de la Liga - ; y en minutos jugados sólo aparece el sólido Fernando San Emeterio.

Definitivamente la protección del jugador nativo no pasa por los cupos.