El partido empezó frío, el cansancio se había apoderado de todos los jugadores y lo acusaban más los de la Penya, que fallaban sin parar;

¡Qué malo es el agotamiento para la puntería!.

El Tau, apoyándose en el forzudo Mickeal mantenía una ventaja muy cómoda.

Cuando menos se esperaba, un encadenamiento de decisiones dudosas de los árbitros dieron aire al Joventut, que acabó metido en el partido, terminando la primera parte perdiendo por tres.

Algún dato curioso de este periodo, la Penya hizo 2 de 15 en triples y siete faltas personales; el Tau, 4 de 8 en triples y trece faltas.

Si los partidos no se ven, las estadísticas sobran.

La segunda parte comenzó parecida, lenta, con el miedo en el cuerpo de todos los contendientes.

El Joventut se puso en zona, pero una zona distinta a lo habitual, amenazando la circulación del balón con unas manos como las de Ricky que parecen tener en sus extremidades dos raquetas, y a partir de ese momento los de casa jugaron acojonados.

Rudy vuelve al campo, mejora la puntería y todo se ajusta. El partido sigue error tras error y la estrella badalonesa se pone la camiseta de Jordan sabiendo que el ataque de su equipo está definitivamente en sus manos.

Lo intenta insistentemente, y parece que es suficiente. El Joventut domina el tempo del partido.

En ese momento y a la desesperada aparece Teletovic por parte de los vitorianos y el Tau ve renacer las esperanzas de conseguir un título que veían que se les escapaba. Pero no iba a ser así.

El Joventut tiene mucho más talento individual. El Tau de hoy no tiene nada que ver con aquel en que su estrella Scola galvanizaba los momentos difíciles.

Puede decirse que un grupo honesto de jugadores no pudo con el talento de una chavalería descarada y con baloncesto universitario.

Tengo alguna curiosidad: ¿El señor Amorós tendrá algo que ver contra los morenos por aquello de las técnicas?.

La ortodoxia: nueve segundos por jugarse antes del descanso, tiempo muerto del Tau. Jugada preparada para irse al vestuario con siete puntos, suficiente tiempo para que Ricky les quite el balón y la renta se quede en tres.

Curiosidad: ¿Qué hacía Splitter en los últimos minutos distribuyendo el juego del Tau en las posiciones altas de la zona ante la velocidad de las manos de los badaloneses?.

La Copa deja algunas reflexiones: canchas como la del Tau ya se quedan pequeñas. Es impensable jugar este evento en un pabellón con aforo de menos de 12.000 espectadores.

Una vez más las aficiones dieron una demostración de concordia.

Lamentar la insoportable lentitud de los responsables de seguridad ante una extemporánea acción reivindicativa totalmente ajena a nuestro juego.