La primera semi no fue buena. El anfitrión, bloqueado por la responsabilidad del derbi, empezó dormido y ganó sin brillo.

Prigioni y Planinic fueron todo el partido a remolque de los dos bases bilbaínos, como dijimos. Basta con ver que se permitieron un tanteo de 3-29 en el duelo directo.

Como siempre Rakocevic acertó en los momentos oportunos y con diez puntos de ventaja parecía que todo estaba terminado, pero el TAU se paró una vez más e Iurbentia confió en sus posibilidades y estuvo a punto de ganar.

Sale reforzado de la Copa a pesar de las lesiones.


La otra fue la mejor. Físico, alternativas, canastotes…Plaza se cabrea porque sus tiradores no defienden y ve que se le puede ir el partido.

Se atreve con Llull y le va bien. Vuelven los killers y la tensión se apodera de todos.

De pronto aparece el mejor Sonseca de todos los tiempos. ¡Chaval por qué has tardado tanto en venir!.

Quizá más de uno sepamos los verdaderos motivos.

Esta semifinal ha demostrado que existe otro baloncesto, el de los despropósitos, el impredecible, sin normas, con muchos errores, con juniors (Ribas), pero siempre con mucho talento: A-I-T-O.

La final se presenta apasionante.

La Penya está seguramente un tanto cansada. Y muy perjudicada por esta circunstancia al perder la inventiva de sus jugadores.

Tampoco el TAU ha brillado en esta Copa. Me ofrece dudas. Le falta el tradicional jugador de referencia.

Definitivamente estos campos se han quedado pequeños para el evento.