La Navidad nos ha permitido disfrutar del otro baloncesto, el de los jóvenes.

Las concentraciones sub-20 van perdiendo frescura, era un proyecto experimental y fue un éxito, cara al futuro requiere una evolución.

Realmente atractivo es el torneo de Hospitalet, este año mucho más al haber conseguido los organizadores la colaboración de canal-plus.

Debe felicitarse a los equipos ACB por mantener una estructura de canteras que surte de efectivos a las selecciones menores de nuestro país, es destacable sobre todo su trabajo de reclutamiento, tanto en España como fuera.


Sin embargo ese trabajo no se ve reflejado en sus primeras plantillas, un repaso de estas, evidencia el esfuerzo baldío.

Llegan jugadores cada vez más jóvenes, los agentes reclutan niños, no es exagerado decir que 30 menores africanos intentan abrirse camino y muchos más mozalbetes de países variopintos se distribuyen por las canteras ACB.

Se da el hecho curioso de ver cómo se prioriza el reclutamiento de foráneos, parecería más lógico ese esfuerzo con los nativos.

El fallo estrepitoso de nuestros clubes reside en la formación y el desarrollo de estos posibles talentos. Sólo Joventut de Badalona tiene una política adecuada, prioriza el talento individual de los jugadores, sin aspirar a títulos de menores, dirigidos por “alguien”, sus entrenadores enseñan un baloncesto mejor.

El Madrid gran reclutador es un ejemplo de pésimo magisterio, Hernández Sonseca o Antelo son ejemplos pasados, su mejor promesa actual Aguilar lleva el mismo camino y me temo que su jovencísimo Mirotic -nombrado mejor jugador del torneo de Hospitalet- pueda perderse.

Resultados parecidos tienen equipos tradicionalmente canteranos, Barcelona, Unicaja o Estudiantes llevan años sin incorporar un jugador talentoso a la primera plantilla y sin embargo siguen invirtiendo tiempo y dinero.

De no dedicar un gran esfuerzo a la preparación del profesorado es mejor la política del TAU, carecer de estructura canterana y educar a sus jóvenes a través de un seguimiento individualizado y cedidos a otros clubes, Calderón, Garbajosa, Scola, Noccioni y Splitter son sus productos de referencia.

Un factor fundamental de este fracaso es la indiferencia de los entrenadores de la primera plantilla hacia el trabajo del club, por la volatilidad del puesto, por premura de tiempo o por cerril mentalidad, se limitan a hacer viajar a los mejores canteranos para qué porteen las bolsas, conozcan buenos hoteles y escuchen conversaciones contraproducentes para su educación.

Tampoco ayuda el estrangulamiento que supone la permisividad de contratación de extranjeros en el resto de categorías que cercenan la maduración de los canteranos.

Si los rectores de los clubes meditaran sobre la rentabilidad del dinero y del esfuerzo invertido en cantera, alguna desaparecería.