Realmente el Baskonia puede ser campeón de Liga.

Por lo visto en el partido de ayer, que por cierto fue calcado al del día anterior, el Barcelona no tiene ni un sólo momento de la brillantez que le permitió ser campeón de Europa.

¿Cómo es posible?, ¿Qué ocurre?.

Tal y como los palestinos son inferiores en armamento a su encarnizado enemigo israelí y, sin embargo, son capaces de crear problemas a su ejército, el Baskonia sabe qué hacer en cada momento.

Y aun con el problema de un Splitter desaparecido durante 30 minutos, sigue con su guerrilla.




Cuida su canasta con ahínco y se mantiene agazapado buscando el mejor momento para tirar la piedra.

El gran ejército del Barcelona se descompone, pierde todo su talante ganador y comprueba que enfrente tiene un grupito de guerrilleros que ni se asustan con el ambiente ni bajan el ritmo.

Para que esto sea así, para que el partido no se juegue a la carrera sino al ritmo de los vitorianos, hay que buscar un motivo.

Ivanovic, con su magistral dirección, sabe anular al genial Navarro, echándole un guerrillero cada pocos minutos.

Pone trabas insalvables al poderoso Pete Mickeal, convirtiéndole en un jugador vulgar como solía ocurrirle en Vitoria cuando no se sentía cómodo.

En definitiva, teje una “Intifada” que deja perplejo a Pascual.

Éste, maniatado, olvida a los soldados que tantos triunfos le han dado, Sada, Grimau y Basile, lo que permite en ataque a los baskonistas jugar con energía, sin excesivos agobios por la labor defensiva del contrario.

Con las espadas en alto, una vez más aparece Marcelinho, que ante los nervios, la poca experiencia de Ricky Rubio y la presión del marcador, pone los puntos de ventaja que el Baskonia no había tenido hasta entonces.

Tras tan formidable exhibición, puede parecer que la Liga está en Vitoria.

No es así. Ahora, con la responsabilidad de ser favoritos, todo se complicará.

Aunque cuesta mucho trabajo pensar que el Barcelona que hemos visto pueda hacerle un 3-0 al pletórico equipo de Ivanovic.

* Artículo publicado en la edición local de El Correo de Vitoria.