¿Tiene futuro el basket español?
07.05.2009

El tema principal era el futuro de la Liga LEB y su posible crecimiento.
El cuadro de ponentes era tan importante que permitió tratar de asuntos relacionados con el baloncesto nacional e internacional.
Los medios de comunicación estaban bien representados.
El director del diario MARCA, Eduardo Inda, apostó porque la competición española fuera más corta e intensa, puso como ejemplo la brillantez de la Copa del Rey.
Tiene razón en el planteamiento, pero es conveniente reflexionar sobre la dificultad que supondría para los clubes pagar los altos contratos anuales de sus jugadores y el esfuerzo que hacen cediéndolos sin contraprestaciones.
El señor Juan Mora "Diario AS", con cierto pesimismo, insistió en el desinterés general del público, supongo que se refería al ambiente mediático que se respira en el país, monopolizado por el fútbol y nuestras estrellas individuales Nadal, Gasol o Alonso.
Olvida que el baloncesto tiene unos aficionados fieles que semana tras semana llenan los pabellones.
J. M. Fernández, legendario especialista baloncestístico en la prensa catalana, hacía las siguientes reflexiones "se deben de abrir las puertas para que vengan los mejores jugadores que obliguen a los nuestros a competir.... esto no va nunca en contra de los internacionales, que nacen como estrellas", además pide la unificación de la liga LEB en el ánimo de que sus equipos sean más fuertes.
El paso de los años agudizan el pensamiento del prestigioso periodista. Los políticos también estuvieron presentes.
El Sr. Lete insistió en la necesidad de que la administración se preocupe del deporte de base e hizo hincapié en encontrar ventajas fiscales que permitieran la financiación de los clubes.
La clarividencia del político demostró que la preocupación social no es patrimonio de derechas o izquierdas.
El Sr. Lissavetzky, ministro de facto para el deporte, dejó clara su sinergia con Pepe Sáez, lo cual siempre será beneficioso para el baloncesto. Su discurso, como no podía ser de otra manera, fue institucional.
En el conflicto entre la ACB y la Euroliga, ambas partes mantuvieron sus criterios.
Portela acusó de deslealtad la actitud de Bertomeu al socavar los intereses de la Liga ACB, dando garantías sempieternas a los cuatro grandes, Real Madrid, Barcelona, Tau y Unicaja, para jugarla de por vida.
El presidente de la competición continental, por contra, argumenta que los grandes equipos europeos necesitan estabilidad para mantener sus presupuestos económicos.
El conflicto lleva demasiado tiempo enquistado y toda negociación que se alarga acaba traumáticamente. Si se llegara al divorcio el Baloncesto Español retrocedería 15 años.
Temas tan importantes oscurecieron el motivo real del evento. Se trataba de afrontar el futuro de la Liga LEB.
Adecco el patrocinador, mostró su compromiso. En esta empresa tiene Pepe Sáez buen sustento para el futuro.
En la nueva LEB el presidente valora por encima de todo las 50 ciudades en la que sus equipos están ubicados. Sabe que la vida de algunos proyectos es efímera y sin embargo considera que las ciudades, amparadas por la vocación de sus instituciones, pueden aportar la estabilidad necesaria.
Con muy buen criterio no da importancia al sistema de juego, tiene razón, el proyecto es más importante que el desarrollo.
Sáez hizo hincapié en proteger la figura del jugador joven y seleccionable. Se mostró dispuesto a rebajar los avales que los clubes deben depositar como garantías de pago.
En definitiva la FEB está dispuesta a tutelar, junto con las ciudades, la ambiciosa competición.
Es ilusión del presidente que la segunda competición del país tenga personalidad propia, aunque lo tiene difícil cuando el premio consiste en subir a la liga ACB.
Hasta aquí el proyecto es interesante, pero un poco irreal cuando es sabido el estado generalizado de quiebra en que en estos momentos se encuentra un porcentaje muy alto de los equipos de LEB.
Me sorprendió que, estando presentes una quincena de representantes de los clubes implicados en el proyecto, ninguno tomara la palabra para debatir con el presidente.
Inseguridad, miedo, desconocimiento, no sé cuáles fueron los motivos de la desidia.
El congreso merece ser considerado un éxito por los propósitos y la realización, no tanto por el avance en las problemáticas baloncestitisticas.
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