No pudo ser
02.04.2010

Todo arrancó con los vitorianos jugando a pocas revoluciones, ritmo que favorece muchísimo al CSKA, con hombres más grandes pero menos imaginativos.
La gente se encrespa con los árbitros -yo también, pero no tanto-.
Los errores de éstos, más por falta de tensión de los nuestros, que llegan tarde a muchas acciones defensivas.
El segundo cuarto lo empezamos con el base brasileño en la cancha y sobre todo con un Oleson que se muestra.
Herrmann revolotea más que Teletovic obsesionado con su tiro y el ritmo del encuentro se hace electrizante.
Vemos los mejores diez minutos que los baskonistas han ofrecido esta temporada, firmando un parcial de 27-8 que lo dice todo.
La segunda parte se juega ya con el Caja Laboral caliente y enchufado, con pequeñas rentas que los rusos recortan, aunque la victoria siempre es posible.
Llega un momento en el que podemos creer que está conseguida. Faltan siete minutos y la diferencia es de diez puntos.
El público, aprovechando un tiempo muerto, celebra el éxito anticipadamente.
¿Que qué pasó?. Que los moscovitas anotaron diecisiete puntos sin fallo, sin respiro, sin errores defensivos de los nuestros y, aún con tiempo por delante, el Baskonia quedó noqueado de ánimo.
Llegó el momento del cara o cruz. San Emeterio hizo su peor tiro, aunque conviene recordar que suya fue la mejor canasta y su trabajo, excelente.
Punto final al tránsito por la Euroliga con balance positivo y esperanzador.
Positivo, por ver cómo un equipo medio como el nuestro se desenvuelve en ella, y no hubiera sido injusta nuestra presencia en París.
Y esperanzador al ver a Oleson crecer día a día dentro de un grupo fuerte. Ahora, una pausa de un mes en lo que resta de liga regular y luego todos dispuestos a pelear por el título.
* Artículo publicado en la edición local de El Correo de Vitoria.
Categoria: Baskonia
