Ricky se precipita
27.04.2009

A todos ha sorprendido un poco lo que yo considero una precipitación, aunque me apresuro a decir que no soy nadie para criticar la planificación de su carrera deportiva.
Vicente Salaner en un documentado artículo publicado en El Mundo el pasado día 21, hace un recorrido exhaustivo por el entramado financiero que provoca la decisión del jugador.
El Joventut de Badalona, equipo con el que tiene contrato, supone una dificultad añadida.
Salaner en su pormenorizado estudio demuestra que económicamente al jugador no le interesa dar el salto en las circunstancias actuales y plantea, que, de llevarlo a cabo, le ocurriría lo mismo que Rudy, Marc Gasol o Juan Carlos Navarro, que en su marcha siempre perdieron dinero.
A este comentario debo añadir que Navarro no lo ha perdido, su vuelta al club que le crió, el Barcelona, se ha visto recompensada por cantidades comparables a la media docena de los jugadores mejores pagados en Europa.
Hasta el presente sólo Vázquez, por iniciativa propia declinó vivir la experiencia y Splitter que, tras una meditada reflexión se dio cuenta que la quiebra económica era excesiva para una experiencia que podía aplazar, y no perder.
En la decisión del joven jugador sin duda han influido diferentes motivos.
Por un lado la inestabilidad deportiva de su club, producida más que nada por la marcha de su rematador Rudy.
También tengo la impresión de que Aito ha dejado en él un vacío que Sito no ha podido cubrir, no por falta de conocimientos técnicos, sino, porque el magisterio del gran entrenador y la influencia de este en todo el entorno del chico no puedo ser cubierta por un entrenador debutante.
El valor extradeportivo del fenómeno Ricky, supongo que habrá obligado a la familia, no sólo a preocuparse de la educación de un chico en una edad tan difícil, sino, a tomar decisiones en terrenos a los que una familia normal no está acostumbrada.
Aceptar o no contratos publicitarios, compromisos mediáticos y un largo etcétera de decisiones habrán convertido la "mesa camilla familiar" en un guirigay siempre a punto de escapárseles de las manos.
Esperemos que acierten sus decisiones.
Leo las declaraciones de su agente americano, intuyo que se trata de un agresivo hombre de negocios, que maneja muy bien la vida económica del baloncesto, supongo que como mínimo llevará 40 jugadores, ¡qué fortuna gana!.
Consecuentemente, las operaciones hay que hacerlas rápidas, no se puede perder el tiempo, ¿por qué esperar hacer pasado mañana lo que se pueda hacer hoy?.
No entiendo la fe ciega de los jugadores y de sus familias en los actos de los agentes.
Éstos, aceptando su honestidad, viven su negocio y por lo tanto el jugador, que es su mercancía, debe tener la cabeza fría para tomar la decisión final basada en sus propios intereses.
Con la marcha de Ricky a la NBA su futuro económico-deportivo queda definitivamente marcado.
Un primer contrato en el que perderá dinero con relación a Europa, debido a las indemnizaciones.
Tras el paso de los 3 años fijos y el opcional, Ricky se convertirá en agente libre y por su edad podrá aspirar como mínimo a dos grandes contratos futuros que, si su progresión deportiva es la lógica, el rendimiento económico de su carrera será espectacular.
Haber retrasado su marcha, como ocurre con el caso de Scola o Splitter, las posibilidades se reducen a un solo gran contrato tras las ataduras del primero.
Todas las decisiones tienen riesgo.
Hay una larga prole de jugadores que se fueron a la NBA demasiado pronto, unos volvieron frustrados como Raúl, Planinic, Rakocevic o Spanoulis, otros como Sergio atraviesan el desierto esperando su oportunidad.
Pensando en una trayectoria únicamente deportiva el riesgo menor sería, que el jugador se enrole dos años en un buen equipo de Liga Europea, tal como hicieron Calderón o Garbajosa.
Sobre todo viendo las diferencias cada día mayores entre los equipos punteros del baloncesto europeo y los de las Ligas Nacionales.
En definitiva es difícil saber los intereses de Ricky, los nuestros son que se quede en España.
Categoria: Publicaciones
