Será difícil olvidar la final que presenciamos en el enfrentamiento copero entre el TAU y el Unicaja.

El evento reunió todos los argumentos que convierten al baloncesto en un espectáculo deportivo inigualable.

La emoción, que alcanzó sus momentos supremos en los dos últimos segundos, cuando Berni intentaba a la desesperada ganar un partido que siempre habían tenido cerca los malagueños.

La riqueza táctica impuesta por los entrenadores.

Aito con sus magistrales recursos defensivos, ahogando al hasta ese momento insoportable Rakocevic y rotando a su equipo para llegar al final con posibilidades de victoria, y por qué no destacar a jugadores como Archibald o Gomis convertidos en estrellas por un día.

En definitiva Aito sacó el máximo rendimiento a una plantilla que no es excepcional.

Enfrente un Ivanovic evolucionado, castigando menos, dirigiendo con sabiduría, utilizando pocos jugadores y dándoles una confianza que en etapas anteriores el montenegrino regateaba a sus jugadores.

Vidal o Teletovic son los que aprovechan mejor la evolución del entrenador.

Se ha hablado tanto de la final que casi prefiero comentar el resto de los partidos de la Copa.

Los cuartos de final no llegaron a cubrir las expectativas esperadas.

El Madrid-Barça fue la decepción, carente de emoción, los blancos sucumbieron ante un Barcelona mucho más puesto en el campo.

El Madrid de hoy es poco sólido, sólo Reyes y Bullock cubren las expectativas.

El puesto de base está mal cubierto, los 33 minutos del debutante Llull lo demuestra, la joven promesa debe ir madurando de la mano de jugadores más expertos.

Plaza se equivoca: Raúl, si está entero físicamente, y Pepe Sánchez, deben ser los timoneles en estos partidos contra equipos de su mismo nivel.

Utilizar a Llull para jugar un baloncesto heroico tiene las consecuencias que hemos visto la pasada Copa.

Hosley –destituido recientemente- y Massey, no hacen más que entorpecer las rotaciones, incordiar en el banco y perjudicar la química del equipo.

Al Barcelona le fue suficiente el rendimiento de Navarro y el equilibrio del juego interior para dar la sensación de ser un equipo redondo, aunque el paso del torneo descubrió que no era así.

El Pamesa-Tau, tuvo muy poca historia, los valencianos se adelantaron en el primer cuarto, fue un espejismo.

A los favoritos casi siempre se les atraganta el debut. Con muy poco esfuerzo el Tau desarboló a los valencianos hasta doblarles en valoración al final del encuentro.

Viendo la frustración en la cara de Juan Roig, propietario y alma mater de este equipo a uno le da la sensación de que cualquier día abandonará el proyecto.

Año tras año se improvisa acudiendo al mercado precipitadamente, y contratando profesionales de medio pelo, que conocedores de la solvencia del club, no tienen inconveniente de engancharse al proyecto.

Quizá los valencianos deberían iniciar una nueva andadura menos ambiciosa y más sólida, con jugadores jóvenes y sobre todo, más comprometidos. Oliver, Martínez y Claver deberían ser la base de un nuevo proyecto.

Unicaja ganó sin brillantez en su primer partido al Kalise, Haislip se encargó de cumplir el pronóstico.

Sin embargo los canarios siempre dan una buena impresión, son un equipo formado por americanos sólidos, con buen espíritu, educados para luchar, bien entrenados y con la ambición necesaria para aspirar alguna vez a ganar algún partido en este torneo copero.

El problema de este magnífico grupo es la falta de un base talentoso que permita subir un peldaño a jugadores como Moran o English; que lleve el balón a los pívots en el momento justo y que haga al equipo más peligroso en las transiciones.

Sus bases son buenos jugadores de relevo, falta la estrella. Este equipo con Prigioni, Raúl o el bilbaíno Salgado daría gusto verles jugar.

Estudiantes da la sorpresa ganando a un Joventut que no se supo comportar con el temperamento que le es habitual.

Jugaron andando los primeros 30 minutos del partido y cuando llegó al último cuarto sólo Ricky estaba inspirado.

La Penya de hoy es el Estudiantes de antes, jóvenes comprometidos de la cantera con algunos externos ilusionantes, cuando por accidente pierden el espíritu, cualquiera les puede derrotar.

Los equipos cambian rápidamente, Estudiantes que salió merecidamente vencedor del enfrentamiento, está formado por profesionales de segundo orden, Popovic, Udrich, Brewer y Wideman, unidos al referente Jasen les bastó para dar la sorpresa.

Empieza a notarse la mano sabia de Casimiro, y no creo que tengan problemas para salvarse en la liga. En el futuro es donde están los problemas de los estudiantiles.

La esperada semifinal entre el Tau y el Barcelona se solventó sin emoción. Faltando 40 segundos para llagar al descanso los vitorianos en un golpe de mano cogen nueve puntos de ventaja.

En la reanudación el Barcelona llega tarde y le hacen un 6-0, todo terminado, el rodillo baskonista se había impuesto.

Los defectos del Barcelona quedaron al descubierto: una dependencia exagerada de Navarro, la falta de un pívot sólido, Andersen, fichaje rutilante, no deja de ser un fino estilista siempre alejado de la canasta; así mismo echan de menos la falta de un director talentoso.

El Tau jugó con la solidez propia de un equipo redondo, al que es difícil remontar partidos.

La semifinal entre Unicaja y Estudiantes tampoco fue brillante, los del Ramiro habían cumplido con su obligación, y sus veteranos estaban muy cansados.

Iturbe con su asombroso acierto desde la línea de tres mantuvo cierta emoción, pero al final la victoria no se le podía escapar al equipo de Aito.

La calidad de la final no puede ocultar que el torneo baloncestísticamente hablando no ha sido bueno.

Faltan estrellas que decidan y sobre todo que el Madrid y el Barcelona mejoren su capacidad de reacción, evitando dar muestras de una moral quebradiza impropia de unos grandes equipos inmersos en la recta final de la temporada.