La cruda realidad
24.03.2010

Por lo tanto, no hay sorpresa ni desaliento posibles.
La derrota marca la realidad sobre lo que es hoy el Baskonia: un buen equipo que suda la gota gorda para alcanzar la altura a la que ha llegado en la Euroliga.
Que podría ser más competitivo no hay duda.
Para que así fuera, los jugadores recién llegados con la misión de sustituir a las figuras que se fueron deben rendir mucho más que ahora.
Nada que objetar a la intermitencia de Ribas, demasiado joven para estas batallas; correcto casi todos los días Marcelinho, vale la pena recordar que para ver jugar bien a un base debe tener a su lado “rematadores” de los que ahora el Baskonia carece.
Puede aceptarse la labor de English, que, sin ser “Rako”, cumple.
El problema viene del bajísimo rendimiento de Oleson y Herrmann, en los que el club había depositado todas sus ilusiones.
Estas limitaciones quedan más al descubierto cuando el juego interior es incapaz de contener los físicos de sus rivales moscovitas, que llegaron a rebotear en el aro vitoriano hasta doce veces, mientras que los nuestros sólo lo hicieron en cuatro.
Dejémoslo estar y miremos al futuro. Las posibilidades del Caja Laboral para estar en París en mayo son las mismas que nos toque la lotería.
Pero, que no lo olvide nadie, ésta toca siempre a alguien. En la seguridad de que Dusko Ivanovic motivará a la gente, quiero creer que el partido de mañana jueves será más competido; que Splitter volverá al equipo titular para ir recuperando la forma que tiene perdida.
Sin él, el resto de la temporada puede ser muy duro.
Puesto a mirar adelante, me atrevo a decir que sería interesante ver en el campo muchos minutos a los jugadores que estamos esperando, en el ánimo de comprobar si serán capaces de ayudar al Baskonia en el fin de temporada.
Sólo unas líneas dedicadas al CSKA. El nivel físico en estatura y potencia le convierte en un conjunto inusual para los equipos españoles.
Ver a gigantes tirar de tres y observar la naturalidad con la que colapsan la zona defensiva les hace acreedores para competir por el título de la Euroliga.
¡Qué nostalgia! ¡Qué desazón! ¡Qué recuerdos! No hace tanto que apeamos a este mismo equipo allá en su casa en una semifinal de esta competición.
¡Qué difícil se hace bajar escaleras después de haber vivido entre los ricos durante tantos años!.
La vida es así de dura.
* Artículo publicado en la edición local de El Correo de Vitoria.
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