Sáez, donde dije digo...
13.02.2009

Le ha dado la vuelta a los argumentos que usó como coartada para defenestrar a Pepu.
Este hecho confirma que el contencioso entre ellos era un enfrentamiento personal.
Con maestría singular y dominando el tiempo de gestión, todo bien medido, el presidente cerró un compromiso con Scariolo.
El primer acercamiento, que quedó plasmado fotográficamente a la puerta de un famoso restaurante, abrió una etapa de negociación.
Todo quedaba pendiente a la aceptación por parte del Kimkhi del pluriempleo de su entrenador.
Ese tema quedó resuelto y el anuncio de la presentación aprovechando el evento más importante de la ACB, la Copa del Rey, es una ejemplar muestra de cómo vender una gestión.
El presidente anunció sin rubor un acuerdo multiaño. No parece, por el historial del puesto de trabajo, que éste sea el estilo del máximo mandatario.
De cualquier manera alabo sus intenciones. No seré yo quien apueste por la viabilidad de esa larga duración.
La contratación me parece apropiada. Scariolo tienen el glamour que la selección necesita.
Llegará apoyado por la maniobrabilidad del presidente, cosechará portadas en los periódicos y tendrá siempre la frase oportuna para que el grupo resplandezca.
Como me ocurría en el caso de Pepu, no me parece grave que esté entrenando fuera de España. Ni las charlas empresariales de Pepu ni la lejanía de Sergio en el día a día invernal pueden influir en su trabajo como seleccionadores.
No vale la pena ni tocar el tema de la nacionalidad del entrenador. Aquellos que usan este argumento para negarle legitimidad, sencillamente son poseedores de un nacionalismo pacato y trasnochado.
Es cómico oír en algún medio de comunicación a periodistas de relevancia utilizar el argumento a favor de proyecto basándose en la nacionalidad de su esposa Blanca y de su calidad como jugadora internacional.
El hecho debería servir para que las asociaciones gremiales, en este caso la AEEB, reconsideraran su denominación y actualizaran su existencia tomando como título la de Asociación de Entrenadores que entrenan en España.
Scariolo muestra su ilusión por trabajar en la Selección Española.
La basa en la oportunidad de entrenar a un grupo de excepcionales jugadores y en el probable éxito deportivo que le colmaría de satisfacciones.
Recordamos que Aito, menos mediático que Sergio, no se pudo negar y cosechó un gran éxito.
Yo creo que en el fondo hay otro motivo más importante. Sergio no quiere alejarse del baloncesto ACB.
Es consciente de que España mantiene la mejor organización de los clubes europea y que su destierro en Rusia podría hacerle perder presencia en el pelotón de los grandes equipos españoles.
Una vez quemado los banquillos del Tau, Real Madrid y Unicaja, y sin negar la posibilidad de una segunda etapa, no le queda más que el Barça como equipo apropiado a sus ambiciones.
Viendo el buen trabajo de Pascual, Sergio decidió extraditarse por un tiempo, siempre pensando en una hipotética reentré.
Me cuentan que Pamesa hizo un acercamiento para ficharle, hubiera sido una posibilidad de despegue para el equipo valenciano, pero el curtido entrenador en seguida comprendió que el proyecto carece de la solidez necesaria.
El baloncesto ruso crece muy rápido, parece que con mucho dinero, pero sin la solidez de la ACB, aun les queda mucho por aprender.
Permitir a Sergio la duplicidad en el trabajo es la mejor demostración.
A que empresario serio puede parecerle lógico que un trabajador suyo, con la responsabilidad y el sueldo de un entrenador como Scariolo, en su tiempo libre entrene un proyecto tan ambicioso como la Selección Española.
Los que están a favor deberían reflexionar sobre sí mismos en una circunstancia similar. La prohibición impuesta por la ACB sobre el pluriempleo me parece pertinente y evita las malas prácticas.
La selección compuesta en su mayoría por jugadores que han estado o están en la NBA, y que se reúnen en verano para disfrutar jugando baloncesto y conviviendo como un grupo de amigos, que juegan después del trabajo y en tiempo de vacaciones, necesita un tipo de entrenador consciente de que los auténticas famosos son ellos, el grupo de amigos.
Este puede ser un escollo que debe salvar Scariolo; su afán por controlar todo, su baloncesto estudiado, mecánico, metódico y sólido en muchos momentos coartará la iniciativa de los jugadores, y los nuestros no están dispuestos a renunciar a su talento individual.
Hace algunos años el laureado entrenador Daly impartió un par de clases magistrales en Galicia en las que participé.
En la típica comida institucional, el político de rigor, entre nécoras y ribeiro se atrevió a preguntar al coach, supongo porque le vería mayor, que cuando pensaba dejar de entrenar.
Daly, se le quedó mirando, meditó durante unos segundos, y más o menos le contestó "hace muchos años que no soy entrenador, soy un relaciones públicas que acompaña a sus estrellas, cuando dejé este trabajo volveré a un colegio y retomaré mi afición de entrenador".
Quizá la anécdota sea exagerada pero esa es la relación que necesitan nuestros jugadores con su entrenador.
El hecho no es único, la Argentina de Scola, Noccioni, Oberto y Pepe Sánchez tampoco necesitaba un conductor con mano de hierro si no un sutil acompañante, espero que Sergio actúe así, tal como lo han hecho el grueso número de antecesores suyos.
Sólo Pesquera intentó mostrar su personalidad y debemos recordar que acudieron a un acto de conciliación para liquidar cuitas.
Por otro lado que más da quien entrene a nuestro seleccionables.
Lo importante es que nuestras estrellas acudan con la ilusión de pasar un buen verano, que los medios de comunicación se vuelquen con ellos, que los grandes recursos económicos que generan estos chicos en forma de publicidad reviertan en el baloncesto y que Scariolo se convierta en uno más de los numerosos seleccionadores que han triunfado en el equipo español.
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