El Estu, sin referencias
13.01.2009

Leo en los periódicos que Gonzalo Martínez se despide definitivamente de la práctica del baloncesto. Desconozco si él o algún hermano tienen ese hijo que hiciera perdurar la saga de los Martínez-Arroyo.
En Euskadi, en el tradicional juego de pelota existen familias de deportistas que heredan la pasión de sus mayores, los aficionados los reconocen por el apellido, aunque este no sea el que oficialmente le corresponde, le añaden un número de orden como ocurrió con el famoso Atano X referencia para el mundo de la pelota mano.
Sería interesante copiar la norma en el baloncesto, así, ilustres como los Martín, Llorente, Epi, Angulo o Ramos hubieran llevado a sus espaldas un número romano en homenaje a su hijo, hermano o quizás abuelo.
La saga Martínez-Arroyo
En el Estudiantes la familia Martínez-Arroyo quizás sea la más representativa de los jugadores salidos del Ramiro de Maeztu.
La saga viene de lejos y su aportación esplendorosa. El más famoso de los Martínez-Arroyo fue sin duda el padre de los recientemente retirados Pablo y Gonzalo.
Me apresuro a decir que de todos ha sido el mejor, su talento, siempre en el puesto de base, era superior al de todos los que fuimos coetáneos suyos.
En el transcurrir de nuestra vida de jugadores tuvimos una rivalidad no siempre cordial, Juan era mejor, a mí me parecía que mostraba cierta altivez que yo digería mal, al paso de los años comprendí que no era tal, sino una visión de la vida más amplia y más polivalente de todos aquellos que únicamente pensábamos en baloncesto.
Otro ilustre veterano del Estudiantes, días atrás, me recordaba que existían otros tres Martínez-Arroyo que habían vestido con dignidad la camiseta del club, incluso me contaba la anécdota de que un hermano de Juan, Manolo, había sido el primer jugador en cruzar la acera para fichar por el Real Madrid.
La noticia me produjo alegría, mantengo la idea que al Estudiantes siempre le irá bien cuando jugadores suyos fichen por Real Madrid, consecuencia de que la fábrica estudiantil sigue generando talentos.
Por cierto, que injusta fue en el pasado la "demencia" ensañándose con Alberto Herreros.
Adiós a un estilo
El adiós de Gonzalo pone fin a una forma de ser de los jugadores del Ramiro y consecuentemente a los del Estudiantes.
Siempre en la plantilla había un representante con marcado carácter semiprofesional, en el sentido más amplio de la palabra, con carácter más lúdico: la bicicleta de Azofra, más estudiosos, la ingeniería de Alfonso Reyes, más íntimos y educados como Carlos Jiménez, los estudiantiles destilaban una responsabilidad máxima cuando había que jugar pero siempre con una bohemia de estudios y cachondeo.
Pepu, la excepción fuera de casa
Consecuencia de aquel carácter individual de los jugadores era que al club le valía cualquier entrenador que entendiera esa idiosincrasia, que aceptará el baloncesto no como un fin supremo pero siempre con un esfuerzo máximo.
Cualquier entrenador del "patio" le valía.
No recuerdo ningún entrenador del club que haya triunfado fuera de la casa, la excepción puede ser Pepu en su singular paso por la selección, pendiente de revalidar en un trabajo de club.
Fuerte problema el estudiantil con los entrenadores, resulta que por algún motivo no les gustan los de fuera, ni Pedro Martínez ni Perasovic les hizo "tilín" como parece que ocurre con Casimiro y sin embargo los tres últimos entrenadores llevan haciendo magníficos trabajos con equipos de similar potencial.
Sin referencias
Entiendo que la sociedad ha cambiado mucho, que el Estudiantes no ha conseguido mantener la tradición de jugadores inteligentes, comprometidos y con inquietudes extradeportivas.
Con la marcha de Gonzalo el club se queda sin referencias.
El gran problema del Estudiantes no es ni la situación económica ni el entrenador ni los directivos, la crisis le viene de una pésima planificación de cantera donde sus entrenadores han sucumbido al baloncesto aburrido y físico olvidando el talento y la diversión, en definitiva el baloncesto del patio del colegio que les convirtió en excepcionales.
Los jugadores llegan al primer equipo sin picardía y sin la lucidez que Gonzalo, y antes Azofra mostraban en el campo. Ahora el estilo estudiantil vive en la cantera del Joventut de Badalona.
P.D.: Para comprender lo que quiero decir con estas líneas os dejo un divertido y real artículo escrito por Alfonso Reyes, que trata sobre la parte más aburrida del baloncesto para un jugador del Estudiantes, publicado en la página de la FEB.
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