Carácter de campeón
27.02.2008

Todos ellos, terminan configurando nuestro carácter y empequeñeciendo las expectativas vitales.
En edades jóvenes en las que la autoeducación no existe, es habitual que aquellos jóvenes que han vivido en una burbuja, al salir al mundo real, se sientan desubicados.
Esta circunstancia se acentúa en los jóvenes deportistas.
Es curioso ver cómo algunas de nuestras promesas futbolísticas se adaptan perfectamente a la tan diferente vida inglesa, pero no todos lo consiguen, algunos, como el caso de Reyes, ahora jugador atlético fracasan por carecer de recursos personales para la adaptación.
Los baloncestistas españoles que se han ido a la NBA, son ejemplos de las variadas formas en que aceptan su nueva vida.
Recorriendo la trayectoria deportiva de Calderón se aprecia una fortaleza de carácter y un clarividente proyecto de vida desde muy joven.
Salió muy pronto de su pueblo natal para iniciar un largo recorrido de aprendizaje hasta llegar al éxito actual. La motivación extra necesaria para llegar a donde ha llegado sale de sí mismo, no necesita impulsos exteriores.
Calderón va forjando su futuro desde su esfuerzo y no le importa demasiado el equipo, la ciudad ni el país donde desarrollar su vocación.
El caso de Garbajosa es bastante similar, nacido en Madrid y siendo un chaval, no duda en trasladarse a Vitoria para iniciar el difícil camino de ser jugador de baloncesto donde se comporta como un veterano; todavía joven e inexperto pero con una gran fortaleza mental, prepara sus maletas y se va a vivir un nuevo futuro a Italia.
Una vez consagrado como figura, mucho más por su talento que por su físico, se convierte en la columna vertebral del Unicaja, equipo donde podría haberse retirado rico, en una ciudad maravillosa, y con una asegurada vida muelle para toda su vida.
Pero de nuevo sale la personalidad del hombretón y se lanza a vivir la experiencia NBA; en estos momentos y, de no ser por la lesión actual, su rendimiento deportivo seguiría siendo altamente positivo.
Por su carácter debemos ser optimistas sobre el futuro de Jorge. Ahora vuelve a sorprendernos mandándonos a través del periódico El País una visión técnica, entendible y divertida de sus experiencias americanas.
El caso de Gasol es muy diferente, pertenece mucho más al carácter generalizado de nuestra juventud actual: lo ha tenido todo, nacido en una ciudad como Barcelona, perteneciente a una familia acomodada, mimado desde el primer día por un gran club como el Barcelona, premiado por una genética privilegiada y con un talento baloncestístico excepcional, todo le ha sido tan fácil que habría necesitado una gran fortaleza de espíritu.
Bajo ningún concepto quiero decir ni que sea perezoso, ni que no le guste el baloncesto, ni que sea un pesetero, ni nada que pueda menoscabar sus virtudes personales.
Su desembarco del baloncesto americano fue el que se merecía, llegó como una estrella.
Pero Pau, a diferencia de los anteriores, está necesitado de motivaciones extras, no está acostumbrado a moverse en ambientes perdedores, ni sabe, ni quiere, ni puede, ni nunca ha tenido la necesidad de echarse el equipo a su espalda.
Hemos tenido suerte, nuestro hijo ha encontrado el ambiente que necesitaba, el glamour de Los Ángeles, la calidad de los compañeros, las aspiraciones a campeón, en definitiva el ambiente que se respira en su actual club, es el mismo que tenía cuando jugaba en el Barcelona.
Tengo la certeza de que vamos a empezar a vivir los momentos más espectaculares que un jugador español haya dado al baloncesto; a partir de este momento, los que por amistad le han protegido, podrán dejarlo de hacer y a aquellos que dudábamos de su capacidad estelar, nos demostrará que sin duda la tiene.
Gasol, casi sin darse cuenta, elevará sus revoluciones y su rendimiento, crecerá hasta colocarse en el grupo de los 20 jugadores más decisivos de la NBA, al que siempre debía haber pertenecido y en el que hasta ahora no estaba.
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