Difícilmente un partido entre dos de los equipos que disponden de plaza fija para la Euroliga puede resultar más anodino que el que disputaron ayer Caja Laboral y Unicaja.

Los de casa cumplieron correctamente con su trabajo, defendieron con eficacia y Splitter y English llevaron el peso de la anotación, como es habitual en las últimas fechas.

San Emeterio, tan vibrante como nos tiene acostumbrados, pero menos acertado; correcta la dirección de Huertas, sus nueve asistencias son ejemplo del dominio del encuentro;

despiste supino de Eliyahu -el jugador más querido del pabellón, realmente no sé por qué- y poco más.

Si hay que buscar una razón para una victoria tan fácil quizás lo mejor sería recurrir a la costumbre; salir siempre a competir, unos días con más acierto que otros, supone recibir pocas sorpresas desagradables.

El Unicaja de hoy es el reflejo de su clasificación en la Liga; un equipo de centro de la tabla hacia arriba. Nada más.

El "espíritu Aíto" está presente, pero los intérpretes son mediocres, son jugadores muy predecibles, poco capaces de inventar cualquier cosa en ataque y por lo tanto, siempre a remolque en el marcador.

Los malagueños salvarán la temporada dignamente pero el futuro lo tendrán difícil. El mercado no da para hacer equipos nuevos.

Un último repaso a los baskonistas. Herrmann está en otra galaxia: me temo que va a ser difícil recuperarle, no tanto por la lesión, que también, sino por los tres años en el ostracismo en la NBA.

Miedo me da que pueda repetirse el "caso Drobnjak", que venía por el mismo conducto.

Barac siempre hace más de lo que parece; aunque su lenta progresión pueda ayudar, nunca será el sustituto de garantías que Splitter necesita.

Con la Copa a la vista y sumando victorias, aunque el brillo del Barcelona y el renombre del Madrid parezcan oscurecerlo, va segundo en la clasificación.

Lo mejor del momento actual es que es de suponer que le queda recorrido de mejora, sobre todo si alguna vez podemos ver a Oleson en acción.

* Artículo publicado en la edición local de El Correo de Vitoria.