Viendo pelotear en el calentamiento al antiguo TAU Cerámica y al CSKA me invade un ataque de nostalgia.

Me viene a la cabeza aquella semifinal en Moscú en el año 2005 y recuerdo cómo gozamos los numerosos vitorianos que fuimos capaces de afrontar sin miedo un partido tan decisivo contra un anfitrión de presupuesto muy superior y ganarlo brillantemente.

Nosotros teníamos nada menos que a Calderón, Macijauskas, Scola, Prigioni y un joven Splitter.

Sólo el brasileño sigue entre nosotros. Dejémoslo estar.

Como dice el cantor: "No me hables de ayer que me hago viejo; no me vistas la vida en diferido".

Tanto los moscovitas como los nuestros son muy diferentes. La crisis económica nos afecta a ambos de tal manera que es mejor no mirar atrás.

Se da el hecho curioso de que en este Baskonia, al contrario que en el CSKA, la personalidad de los dirigentes se mantiene.

Querejeta
sigue controlando el club y Dusko, el equipo. Sus éxitos pasados hacen suponer que sabrán orientar la trayectoria del equipo hasta volver a aspirar a la Final Four sin que, como ahora, sea un simple sueño, a veces algo lejano.

Sin atreverme a opinar si los fichajes han sido acertados o no, ya que juegan demasiados factores que desconozco, lo cierto es que ninguno de los jugadores llegados al Caja Laboral es una estrella contrastada que pueda solucionar por sí sola los momentos de dificultad.

Quizá el malherido Oleson, pues ya lo demostró el año pasado en Fuenlabrada, y el ahora olvidado Herrmann sean los que puedan aportar esa necesaria solvencia junto al superviviente Splitter.

Una vez aprobada su capacidad para dirigir estrellas cuajadas, Dusko Ivanovic se ve inmerso ahora en el trabajo de hacer mejores en el día a día a jugadores en formación, como Ribas o Barac, y a conseguir que elementos poco acostumbrados a la exigencia europea jueguen bien todos los días.

English es un buen ejemplo de esto último. Por otro lado, el lesionado Eliyahu, jugador muy difícil de situar en la pista, debe ser un reto para el entrenador montenegrino.

Lesiones

El caso de Teletovic es preocupante. Inicia su cuarto año en Vitoria y sigue siendo un baloncestista incompleto.

Obsesionado con el tiro lejano, sin aprovechar su físico portentoso y autista en el juego colectivo. Su estadística de un tiro libre por partido muestra la escasa aportación que le da al equipo.

El partido pronto quedó marcado por la calidad del jugador más completo del baloncesto europeo, Siskauskas, al que los nuestros no supieron mantener en ningún momento.

La derrota de anoche no fue traumática por la vergüenza torera de unos jugadores impotentes ante un equipo superior.

Siento curiosidad por conocer los motivos de tanta lesión en el equipo. Me cuesta creer que todo sea producto de la mala suerte.

Pero la realidad es como es. Sigamos atravesando el duro desierto con la satisfacción de mantenernos terceros en la Liga ACB.

Nota destacada una vez más para los asistentes al encuentro, que llenaron el Buesa e impulsaron al equipo.

En este momento son el mejor activo de una cuadrilla que se recompondrá en un futuro cercano, esperemos. Y una reflexión que no puedo dejar pasar.

La Euroliga sigue teniendo un arbitraje muy inferior al de la ACB, lo cual genera en los entrenadores y jugadores unos nervios que no debían existir.

* Artículo publicado en la edición local de El Correo de Vitoria.