Justo en el momento en que escuchaba por la radio a Serrat anunciar que el techo necesita una mano de pintura, yo andaba cavilando en el intento de encontrar razones que justifiquen los pocos, pero tan buenos jugadores españoles que juegan en la Liga ACB.

Recorro la historia de nuestra competición.

La primera gran medida fue la incorporación del tercer extranjero, algunos dijeron que sería el final de nuestro baloncesto, sin embargo sirvió para igualar la competición.

Más tarde, cuando la Liga creció en todos los aspectos, la regla se eliminó.

En ese momento empezaron a desembarcar de forma masiva jugadores comunitarios y nacionalizados que sin duda enriquecieron el juego e igualaron a los equipos.

Volvió el miedo a la desaparición de los jugadores españoles y la ACB aceptó, tras dura negociación con la Asociación de Jugadores, la obligatoriedad de cuatro españoles por equipo.

A pesar de todo, los hechos son tozudos, en nuestra Liga cada día son menos los jugadores españoles relevantes.

Se barrunta que se trata de una estrategia para limpiar el club del personal menos sacrificado.

Así, el futuro se refleja en los ojos de dos jóvenes valores que se vieron las caras en la final del Eurobasket.

Son Víctor Claver y Kosta Perovic los nuevos brotes de los que surgirá la frondosidad.

También entra en el lote Nando de Colo, el internacional francés que ha aparcado un año su posible marcha a la NBA.

A su vera no faltarán hombres más curtidos, de los que no desobedecen una orden aunque implique salir a la carrera en busca de las trincheras enemigas.

Es el caso de Lishchuk, la potencia en la pintura llegada del Este, un jugador que ya se ha metido en el bolsillo a aficiones y medios por su entrega y compromiso.

Actores de reparto que son los que acaban dando vida a la obra. De cerca de Ucrania, patria de Serhiy, procede Rawle Marshall, un todoterreno también especializado en la Europa oriental, que se despidió de Rostov para intentar asentarse en España en el trienio que le conduce a la treintena.

Marko Marinovic (viejo conocido de Akasvayu y Menorca) retorna a la ACB en busca de los honores que nunca le fueron reconocidos.

* Artículo publicado en la edición local de El Correo de Vitoria.