Aunque no lo crean, yo era un buen jugador de fútbol, - perdonen la inmodestia -.

Un día un amigo que jugaba de defensa me dijo que el Madrid hacía pruebas para entrar en el equipo juvenil de baloncesto, y que si te elegían te premiaban con entrar gratis en el Bernabeu.

Mostraba mi pase en la puerta dos, y venga, a ver a Di Stefano por la cara. Era la envida de la panda.

No sé como, me encontré con Ferrándiz en el camino, y cambié el pase futbolero por la pasión baloncestística, el fútbol perdió una futura estrella y yo encontré mi camino.

Ganamos un par de ligas y me acostumbré a entrenar el primero de año a las 11 de la mañana.

Siempre me he preguntado si Ferrándiz no tomaba una copa el día 31.

No perdíamos casi nunca, sólo el Barcelona y el Joventut nos ponían problemas en las finales. A lo largo de la temporada el Estudiantes nos martirizaba, le temíamos, y desde luego en la nevera nos arrasaban.

Si el lector ha llegado hasta aquí se preguntará dónde voy a parar.

Resulta que ni el Madrid ni el Estudiantes se han clasificado para el campeonato de España junior, ni para el tradicional torneo sub 20 que organiza la ACB.

Me pregunto cómo es posible que un gran club como el blanco, que puede dar un pase para ver a Raúl y un dinerito de bolsillo, no gane la liga madrileña.

¿Qué puede ocurrir en el Estudiantes, emblema de baloncesto joven y pasional?. ¿Dónde están los jugadores del Ramiro?.

No entiendo nada. Los fieles seguidores de ambos clubes tendrían que exigir responsabilidades.

Los nuevos representantes del baloncesto joven madrileño son Majadahonda y Torrejón.

Definitivamente, en la Comunidad también se descentraliza el baloncesto. Indago sobre los meritos de los equipos de la periferia.

Torrejón incorpora jugadores extranjeros que esperan un contrato profesional y forman un grupo interesante.

Majadahonda da más importancia a la figura del entrenador y ficha a un hombre de otra cultura, conocedor del esfuerzo que supone hacer algo bien.

Nikola Loncar, ese ex jugador que cuando transmite partidos de la NBA derrocha el talento de quien sabe y además lo prepara.

En poco tiempo ha impuesto las virtudes de los triunfadores, o sea, el trabajo.

No me sorprendería que Nikola entrenara el primer día del año a las 11 de la mañana.

Ciertamente, la vida no ha cambiado tanto, lo que sí ha aparecido en el mundillo del baloncesto es mucho vendedor de humo.