Con motivo de la Final Four el periódico El País publicaba una entrevista con el prestigioso Ettore Messina.

El laureado entrenador mostró una vez más su estilo conciso y sobre todo una claridad de ideas que le convierte en el mejor pedagogo de los entrenadores en activo.

Todos sus conceptos baloncestísticos se concretan en la siguiente reflexión: "Hay dos cosas importantes: que los jugadores jueguen de manera natural, sin pensar demasiado, como un equipo.



La segunda, que el jugador asuma la responsabilidad. El entrenador no es un jugador de ajedrez.

No tenemos piezas, sino personas. Una parte de la escuela yugoslava ha ganado mucho con un gran control sobre los jugadores. Pero no todos son así.

Nikolic, Obradovic o Ivkovic son diferentes. La cuestión no es controlar, sino tener jugadores responsables.

Sólo un entrenador en España mantiene esta forma de actuar, Aito, que tras su largo peregrinar en el Barcelona, cambia absolutamente su forma de concebir el juego y se convierte en una excepción en el estilo de juego que hoy impera en España.

En algunos momentos Plaza parece intentarlo, demos tiempo a que se desarrolle su estilo.

La evolución del entrenador español no es fácil, tiene muy pocas referencias, ni la ACB ni la FEB tienen un departamento para la investigación y el desarrollo y mucho menos para la innovación.

La primera porque quizá considere que la preparación del entrenador no le corresponde, y la segunda, que si debe aceptar la responsabilidad, continúa anclada en sistemas de enseñanza obsoletos y encorsetados en directrices totalmente pasadas de moda.

Pero sigamos con la entrevista al entrenador italiano; cuando se refiere a cómo conformar un equipo hace tiempo que mantiene algunas normas: "Quiero jugadores que puedan jugar en dos puestos.

Eso da versatilidad y reduce el riesgo cuando hay lesiones. Después, los sistemas cambian. Busco lo que más favorece al talento de los jugadores, siempre que ellos defiendan y no sean egoístas en ataque".

La decisión entraña una gran dificultad, y tener la cintura intelectual para renunciar a determinadas creencias técnicas por no tener los jugadores para llevarlas a buen fin.

Dejar jugar a los jugadores, darles libertad de pensamiento, permitir su mejora individual y, además ensamblar sus talentos, es un ejercicio que requiere una preparación especial, no tanto en lo técnico como en lo psicológico.

Jugar dentro de un orden establecido también puede conducir al éxito: Ivanovic y Scariolo son los mejores ejemplos. Prácticamente la totalidad de los entrenadores españoles escogen este camino.

En un cocinado de sus declaraciones se puede leer me gusta jugar con tres escoltas. Treses como Bodiroga, Parker o en su momento Epi, son difíciles de encontrar, están desaparecidos quiero jugadores con la cabeza fría que toman las decisiones correctas.

Lo más importante y difícil es tener jugadores quedan cosas simples bajo presión, Garbajosa es un ejemplo.

A Ettore le preguntan por los pívots y contesta "son más básicos los que juegan en el poste bajo y hacen un buen balance interior. En nuestro caso una escolta más alto.

Definitivamente el sistema pedagógico de nuestro baloncesto está retrasado, siguen dándose muchos cursillos sobre sistemas de juego, tanto defensivos como ofensivos, cuando lo único válido es el conocimiento profundo del jugador y la forma de sacarle el mayor rendimiento para el equipo.

Hace tiempo que no converso con el personaje, también echo de menos mis paseos con Aito, me gustan las reflexiones de Pepu, aunque no le conozco en las cortas distancias.

Sí, sé que me aburren los catedráticos que se limitan a repetir lo que monótonamente se ve en casi todos los partidos así como la lenta progresión de algunos jugadores por culpa de tanto sistema.