Todas las semanas espero con avidez los artículos de John Carlin.

Escribe de fútbol, si lo hiciera de baloncesto nuestro deporte sería más grande, pero desgraciadamente le gusta el fútbol.

Cuánto echo de menos un comentarista tan agudo, incisivo y culto como este entendido del fútbol inglés.

Inicia sus artículos siempre con alguna frase de algún famoso, generalmente entrenadores, se nota que siente por ellos la admiración que sentimos todos los que entendemos un poco de algún deporte.

La mayor prueba de desconocimiento de una actividad deportiva es oír decir: con ese equipo gana cualquiera... yo los tendría tirando toda la noche... les pondría unas multas que temblarían... y un largo etcétera de tópicos que los aficionados usan y los buenos entrenadores odian.

El artículo de esta semana iba precedido por la siguiente frase de Wegner, entrenador del Arsenal en el que refiriéndose a las selecciones decía "los clubes son el mundo moderno y las selecciones son el mundo antiguo".

Luego, en el artículo, el cronista pide que alguien rescate a Mourinho de la posibilidad de entrenar a la selección inglesa, y anima a cualquier equipo español a que le fiche para engrandecer la liga española.

Considera un desperdicio de talento que con 44 años se retire al festejo deportivo-veraniego. El inefable Carlín recomienda a los responsables de la selección inglesa a Fabio Capello, basándose principalmente en sus 61 años considerando esa edad como la ideal para un par de meses de trabajo por temporada.

Remata su crónica, quizá exageradamente, diciendo que el italiano colaboraría en hacer desaparecer el fútbol de selecciones, supongo que lo dice por el estilo de juego del corrido entrenador.

Extrapolo sus comentarios al baloncesto y considero que tiene toda la razón, Pepu Hernández abandonó Estudiantes quizás un poco cansado, hubiera sido mejor otro año sabático, que ver a los del Ramiro luchando por la salvación.

Pepu es joven todavía para trabajar únicamente los dos meses de verano, teniendo que contemporizar con jugadores, dirigentes y medios, convertido más en un relaciones públicas que en un eficiente entrenador.

El puesto de seleccionador es hoy demasiado político y debería estar en manos de cualquiera de los entrenadores, ya veteranos, que careciendo del vigor para trabajar durante ocho meses, serían óptimos como seleccionadores.

No se olvide que Mario Pesquera, salió de la selección por aspectos extradeportivos, cumplió perfectamente la misión y sin embargo no se anima a meterse en el día a día de un club.

Imagínese la liga ACB enriquecida teniendo en los banquillos a Messina, Obradovic, Scariolo, Ivanovic, Pesic, el propio Pepu y nuestro entrenador estrella Aito. No hay duda: la competición sería mucho más fuerte.

Repasando la nómina de los novatos, se comprueba como casi todos ellos fracasan por falta de experiencia, madurez, y sobre todo por carecer del debido respeto de los directivos, qué sería del Unicaja entrenado por un canterano, ya no estaría.

La figura del entrenador en los equipos ambiciosos es cada día más importante, la carencia de jugadores desequilibrantes hace que el director de orquesta tenga una influencia mucho mayor, no sólo en los aspectos deportivos sino en el respeto que debe imponer al mundo que le rodea.

Por mucho que intentemos mantener el baloncesto y el deporte en general de selecciones en lo más alto, el tiempo juega en contra, los clubes que les pagan y el cansancio de las estrellas terminarán convirtiendo los torneos de selecciones en algo voluntario para los consagrados, y de promoción para los más jóvenes, aunque seguirá siendo muy atractivo para los medios de comunicación y para los aficionados del baloncesto.

No podemos engañarnos el 80% de los partidos del último europeo fueron peores que cualquiera de los que TVE nos da de la liga ACB.

* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es