A la Federación no le ha gustado nada mi último artículo.

Pasa por alto mis elogios hacia su gestión económica, deportiva con los equipos nacionales, promoción y su capacidad para manejar los medios de comunicación.

Sin embargo, su presidente se siente muy ofendido por mis críticas a sus proyectos futuros.

Una vez más se produce el hecho ya instalado en los políticos españoles, exagerar la ofensa para mediatizar al interlocutor.

Aunque los lectores no lo crean, mis relaciones con el presidente Sáez son cordiales, con cierta frecuencia conversamos, en este caso no ha podido ser por mi torpeza de olvidar el teléfono al emprender un viaje, pero en honor a la verdad debo decir que Pepe lo intentó.

Quizás ofendido al no contestar sus llamadas, me envió el siguiente mensaje "felicidades por tu artículo. Orgulloso de mi incompetencia espero el desembarco de maestros como tú para estar en la cima en un futuro sin final".

Me permito publicarlo, espero que no le moleste, el contenido no es ofensivo y si irónico, confirma la obsesión de los que mandan por combatir las opiniones de los disidentes sin demasiados razonamientos.

Sus proyectos de futuro, en los que no veo más que sueños, son los siguientes:

1º "Nuestro Baloncesto Integra, como el mundialito de la inmigración que presentamos ayer, proyectos de salud contra el alcoholismo infantil.

Estamos trabajando en Sudamérica, en África, y ahora en China. El objetivo es ser la primera compañía de servicios de baloncesto del mundo.

Aspiramos al máximo, que en cada casa de España haya un balón de baloncesto.

Este es el compromiso social." Insisto en que me parece un proyecto fuera de toda escala.

2º "Y si seguimos trabajando en la misma línea, en las escuelas, en la detección de talentos, en la alta competición, como los clubes y entrenadores... pues tenemos jugadores para seguir a ese alto nivel".

Me extiendo en este apartado pues es el único que interesa al baloncesto español.

Nuestro deporte lo rigen muy pocas personas, aunque somos muchos los que tenemos derecho opinar.

Internet ha permitido que una joven y selecta opinión baloncestística se exprese, y sorprende el poco interés que muestran sobre sus opiniones los rectores de nuestro deporte.

Voy con un ejemplo, leo un formidable artículo escrito por Luis Clausin en muevetebasket que dice: "El pasado viernes, en el Príncipe Felipe de Zaragoza midieron fuerzas dos de los mejores equipos de la LEB.

CAI Zaragoza vs Etosa Alicante. Por los maños estuvieron en pista Matías Lescano, Cuthbert Victor, Darren Phillip, Lucas Victoriano, Michael Higgins, Howard Brown, Paolo Quinteros, Óscar González y Ondrej Starosta.

La camiseta alicantina fue defendida por Joshua Fisher, Alain Digbeu, Martynas Andriuskevicius, Nick George, Keith Waleskowski, Cameron Bennerman, Axel Weigand, Taylor Coppenrath, Henk Norel, Stephane Dumas y Lucio Angulo.

En un choque entre dos de los mejores equipos de la LEB (Liga ¿Española? de Baloncesto), solo se pudo ver en pista a 2 jugadores nacionales, y además sin excesivo protagonismo. Entre Oscar y Lucio sólo sumaron 41 minutos en cancha".

Es un clamor en el baloncesto español el vergonzoso desembarco de pésimos jugadores foráneos, como lo es que ese desembarco vaya en aumento sin que la Federación haga nada por evitarlo.

Al presidente Sáez le preocupa mucho más los que puedan ser nuestros representantes en un futuro lejano que el inmediato relevo generacional que Gasol con sus declaraciones y Garbajosa con su lesión dejan entrever sobre el futuro...

El tercer proyecto de la Federación es: "creo que tenemos que hacer las cosas sencillas y tenemos que ir a la unificación de las reglas y de los sistemas de competición homogéneos.

Me gustaría que desde la FIBA afrontamos ese camino de unificación de las reglas". El asunto es tan quimérico como pretender acabar con la injusticia en el mundo.

La FIBA marca las reglas para más de 180 países, ya hace años fue una dificultad insalvable para sus rectores incorporar la tecnología de los 30 segundos, imagínense mis lectores si hubiera que obligar por decreto al tercer árbitro a ampliar las medidas del terreno de juego.

Si este proyecto hubiese sido más modesto y se hubiera centrado en el baloncesto europeo, podría ser coherente pero, tal como lo plantea la Federación, es un sueño.

Doy por zanjado el asunto recordando que la Federación desde la llegada de Pepe Sáez ha crecido positivamente en todas sus áreas y que el éxito alcanzado en este tiempo le pertenece sólo a él.

* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es