
De todos es conocida la desbordante dialéctica del señor Sáez.
No pude asistir a pesar de la invitación que recibí por parte de su nueva mano derecha Chus Bueno, y que desde luego agradezco.
Estoy seguro que su disertación fue un éxito. Leo en la página de la Federación las conclusiones de su exposición y de esta lectura extraigo algunas conclusiones.
A cualquier persona que siga el baloncesto lo primero que le llama la atención es que entre las personalidades que asistieron al evento, no había ningún representante de la liga ACB, posiblemente sus representantes intuían, como así fue, que no entraban en los planes del conferenciante.
Este hecho en sí mismo representa la penosa situación en que nos encontramos.
Por motivos que no vienen al caso, me veo obligado a seguir el estudio de la nueva asignatura titulada "educación para la ciudadanía".
Es una gozada comprobar como el filósofo J. A. Marina, en su primer capítulo titulado "la necesidad de vivir en sociedad" dice: "necesitamos convivir para sobrevivir, para comunicarnos y para progresar, pero esa convivencia puede plantear problemas que es preciso resolver. Esta es la función de la política".
Considerando que el trío formado por los señores Lissavetzky, Sáez y Portela son los máximos responsables de gobernar el pequeño estado que conforma nuestro baloncesto, me permito incidir en la opinión de que nuestros representantes políticos son un auténtico desastre.
Es muy propio de los políticos perder la escala de los problemas así como la importancia y la urgencia de los mismos. Son muy dados a escoger estadios donde las dificultades son menores y el brillo mayor.
¡Pero basta ya de divagaciones!, voy a centrarme en las conclusiones leídas en la cada día mejor página de la Federación.
Si seguimos el orden del resumen federativo sobre los temas tratados, es evidente que el presidente ha cumplido con éxito absoluto todos los proyectos económicos que se planteó.
Siendo como es un maestro en las relaciones sociales, es indudable que hay que valorar muy positivamente tanto las relaciones con el Consejo Superior de Deportescomo con los patrocinadores, lo que le ha permitido tal pujanza económica.
El Presidente no destaca su extraordinaria capacidad para seducir a los medios de comunicación, hasta el punto de controlar lagunas que personajes mucho más importantes que él del ámbito económico, deportivo o social, no son capaces de dominar.
Insisto que corresponde al mundo de la política crear proyectos nuevos, tanto para seguir en el candelero como para llenar informes que lleguen a esferas superiores.
La FEB crea nuevos proyectos: "Nuestro Baloncesto" en el que integra el Mundialito de la Inmigración. Otro ambicioso proyecto es de Salud contra el Alcoholismo Infantil.
Y ya rizando el rizo, intenta convertir a la Federación en la primera compañía de Servicios de Baloncesto del Mundo. Francamente se trata de proyectos propios de una megalomanía casi enfermiza.
Las ambiciones de nuestra federación no se conforman con estos proyectos y quiere convertirse en adalid para la unificación de las reglas en todas las competiciones mundiales.
Intentar que la FIBA, reguladora del baloncesto en más de 150 países, la mayoría del tercer mundo, cambie las dimensiones del campo demuestra que el asunto no deja de ser una quimera.
Me parecen bien los torneos del 3x3 y del 1x1. Han sido tradicionales en nuestro baloncesto, y sigue siendo la herramienta más efectiva y longeva de nuestro deporte.
Nunca se ha valorado que hace muchos años uno de los dirigentes más importantes que ha tenido el baloncesto, D. Anselmo López, pusiera en marcha el minibasket que hoy tenemos en España, todo lo que sea potenciar este juego en los niños y subvencionarlo, es digno de elogio.
El repaso que el presidente da sobre la violencia en las canchas, lo que pueda ocurrir en Pekín y la nebulosa convivencia con el seleccionador masculino, pasa únicamente como informe rutinario.
Si merece un comentario el capítulo de los jugadores y la selección, yo estoy de acuerdo con el presidente: "a mí me gusta la selección y en baloncesto el primer club siempre será la española".
Todos estamos de acuerdo, pero se da el hecho de que esos jugadores están espléndidamente pagados por sus clubes y, consecuentemente, éstos se sienten preocupados porque en tiempo de vacaciones sus trabajadores trabajen para otros.
Conociendo lo cargado de los calendarios actuales, el presidente podía haber agradecido a los clubes ACB el esfuerzo que hacen convirtiéndolos en figuras.
Sorprende como el presidente no sienta ninguna preocupación por algunos de los problemas acuciantes que se nos vienen encima. Ni una sola palabra sobre el inminente conflicto que se planteará entre la ACB y la Asociación de Jugadores.
Definitivamente los jugadores tendrán que remar solos en el contencioso, el presidente de la FEB con su silencio deja claro que el asunto lo tendrán que solucionar ambas partes con el señor Lissavetzky como juez único.
Tampoco le parece necesario atajar la loca contratación de pésimos jugadores extranjeros que, amparados en el desconocimiento del baloncesto por parte de los clubes y la lógica ambición económica de los agentes, permite desembarcar en España más de un centenar de mediocridades que privan a nuestra clase media de algo tan natural como jugar al baloncesto de forma amateur, semiprofesional, o profesional.
Para aseverar esas afirmaciones valgan algunos ejemplos: el Joventut de Badalona líder de la ACB tiene en su primera plantilla seis jugadores españoles, el Bruesa, primer clasificado de la liga LEB, seis y sin embargo el último clasificado de la Liga LEB Bronce, o sea el equipo que ocupa la plaza setenta y dos de nuestras competiciones nacionales está compuesto por cinco jugadores extranjeros y a día de hoy no han ganado ningún partido.
El presidente no dice ni una sola palabra sobre entrenadores ni de las estrellas ni de los maestros de escuela, por lo que se ve, no son importantes para la Federación, cualquiera puede dar clases de baloncesto, más de 200 opositores consiguen un título cada año, pero nuestros mejores clubes están entrenados por extranjeros, ni uno solo de nuestros entrenadores son requeridos en el exterior y nuestra clase media de jugadores está mal entrenada.
Prueba de lo cual es que a excepción de los fabulosos talentos individuales que aparecen ,el resto no luce en ninguna de nuestras competiciones.
Mi conclusión es la siguiente: nuestros políticos son un fracaso, son incapaces de crear un marco de debate franco, en el que se sacaran a relucir los auténticos problemas de nuestro deporte y se planteara como mantener en la elite nuestro baloncesto, una vez que nuestras figuras actuales desaparezcan, a esta promoción no le doy más de dos años de vida.
* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es
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