Aún siendo la noticia de la semana el premio de la Copa, no me resisto a hacer un comentario sobre el partido jugado el pasado fin de semana entre los dos equipos mejores y más en forma de la liga ACB.

Lo presencie en directo, cada día estoy más convencido de que los grandes enfrentamientos vistos por televisión se quedan en pequeñas batallas.


El Fernando Buesa presentaba una estampa impresionante, los madridistas venían arropados por toda la plana mayor: Calderón, Martín, Herreros, Emiliano, incluso saludé en las gradas a Corbalán.

Me apresuro a decir que mis sentimientos son basconista pues, aún siendo ex jugador de de los blancos y teniendo grandes recuerdos de aquella casa, son muchos años ya viviendo en una ciudad que tan cariñosamente me acogió.

Es por ello por lo que me permito el comentario.

A consecuencia del legítimo título de liga que los blancos conquistaron en el último segundo hace ya dos temporadas en Vitoria, el público vitoriano todavía sangra por aquel "sorprendente" acontecimiento y se comporta con el contrario de forma totalmente atípica a la que nos tiene acostumbrados.

Cualquiera que desconozca lo que hoy es el TAU, pensaría que todo el éxito de la temporada depende del resultado de este partido, cuando esto no es así; simplemente se trata de un enfrentamiento entre dos equipos de similar potencial que aspiran a la victoria.

Desde entonces, los nervios hacen acto de presencia cuando realmente lo que tiene valor es el juego y la emoción vivida en el campo;

Valga de ejemplo los enfrentamientos entre Felipe Reyes y Luis Scola: reúnen la pasión, el deseo de victoria y la intensidad propia de aquellos míticos enfrentamientos entre el barcelonista Norris y el malogrado Fernando Martín, ¿por qué entonces algunos medios buscan motivos extradeportivos y por qué el público de Vitoria tiene que tomarla injustamente con uno de los pocos gladiadores que quedan en nuestras canchas.?.

Estaría bien que una parte del público vitoriano pasará página a lo que ocurrió y pudiera contemplar los enfrentamientos con el Madrid, con el mismo talante y educación que lo hacemos con el resto de los equipos que nos visitan

La exquisita actuación de los entrenadores en el post partido, la corrección de los jugadores y el acertadísimo trabajo del trío arbitral nos permitieron disfrutar de un partido singular y de un post partido ejemplar.

Ninguno de ellos vieron intencionalidad en las más discutidas acciones, para mí el único error que pudieron cometer los árbitros fue la técnica a un joven jugador que casi seguro no merecía.

Sin embargo, leyendo el editorial de un periódico deportivo, me reafirmo en que una retransmisión televisiva no facilita suficiente información como para emitir un juicio atinado.

En cuanto a lo técnico decir que el descubrimiento de Plaza como estratega del baloncesto me tiene perplejo, es casi imposible mover un cuadro con la precisión que él lo hace.

Los madrileños fueron mejores prácticamente en todo: el tiempo del partido, el acierto en el tiro como consecuencia de un buen trabajo y, sobre todo, en el temple con que domesticaron las embestidas de un TAU siempre precipitado, con endeble defensa individual y más dispuesta a recuperar balones que a sujetar a los estiletes de los merengues.

Los dos bases madridistas, Bullock y Smith, hicieron todo lo necesario para que el debilitado juego interior madrileño no tuviera dificultades en ningún momento.

Es alarmante la dependencia en el juego interior que lo basconistas tienen de su estrella Scola, necesitan con urgencia recuperar la forma física de Splitter, de lo contrario son vulnerables.

Tendremos oportunidad de volver a ver tan apasionante enfrentamiento, esperemos que la Copa nos lo brinde en pocas fechas; mientras tanto sigamos disfrutando del juego de estos dos equipos de la elite europea.

* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es