Debido a las diferentes transformaciones de los grandes y después de una jornada de competición, resulta prematuro evaluar el potencial de los equipos ACB.

De golpe, el campeón Unicaja se ha quedado sin jugadores de la talla de Garbajosa, Santiago o Hermman, habrá que dar tiempo para saber si sus sustitutos tienen capacidad para remplazarles en puestos de tanta responsabilidad.

Sin embargo, esta primera jornada ha mostrado sensaciones que se aprecian desde el primer momento; una de ellas es ver como el Real Madrid que se desenvolvía en un ambiente tan cargado como el de un salón de bodas a la 3 de la mañana, ha purificado el ambiente de un plumazo, ha abierto la ventana y corre un aire fresco que augura un futuro esperanzador.

De cualquier forma sólo es la sensación ambiental, el trabajo está por hacer.

El arranque ha mostrado en su primera jornada la voluntad de TVE de mejorar el producto: nuevos horarios, retransmisiones, calendarios más cuidados y traspaso al sábado el partido de la jornada.

Si lo que se pretende son audiencias mayoritarias soy pesimista: a diferencia del fútbol, el baloncesto tiene como mínimo un porcentaje de un 60% de público infantil y femenino y la sociedad española, tiene tanta oferta lúdica un sábado a las 6 de la tarde; veo difícil fidelizar a esa mayoritaria parte de la afición a quedarse en casa a ver la televisión, excepto si juega su equipo preferido.

De cualquier forma, el producto televisivo no puede ser el único motivo de conversación en la liga.

Me llama la atención la virulencia con que los medios denostan todo lo relacionado con la ACB: la competición, los horarios, la composición de las plantillas y más directamente a su presidente, Portela, al que culpan de todo lo que sucede en el mundo baloncestístico.

Si en la vida política española tanto la derecha como la izquierda tienen sus diferentes valedores mediáticos, en el baloncesto y en sus luchas de poder, únicamente la FEB cuenta con aliados, quedando para la ACB el papel de saco de los palos, hasta el punto de que incluso algunos jugadores destacados se permiten opinar sobre a quien se debe fichar para que el asunto marche bien.

Lástima que estos mismos jugadores, no tengan la misma fidelidad a las empresas que les hacen ricos con unos sueldos que sólo se pagan en España.

La ACB con su inmovilismo acepta estoicamente todas las críticas sean más o menos acertadas. Supongo que tiene que ser así.

La competición sigue y esperemos que este año podamos hablar únicamente de baloncesto y comentar aspectos tan llamativos como el debut del recién ascendido Bruesa abarrotando la plaza de toros de San Sebastián con 9.000 espectadores.

* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es