Arranca una nueva temporada de la Liga ACB, el tiempo ha pasado muy rápido, mejor dicho, nosotros pasamos muy rápidos, el tiempo perdura.

El caso es que se inicia la temporada conmemorativa de los 25 años de su existencia.

Aquel grupo de formidables directivos: Novoa, Fernández, Rubio... que sacaron adelante nuestra actual competición, parecen la prehistoria, pero no lo son y quizás sería el momento de reconocerles sus méritos.


Soy poco de batallas pasadas, volvamos al presente.

La liga sigue siendo tan desequilibrada como en aquellos tiempos, la diferencia no es más que, entonces los títulos se los repartían el Real Madrid y el Barcelona, desde el poderío económico del fútbol, hoy media docena de clubes son aspirantes al título y los dos poderosos sufren grandes dificultades a pesar de sus esfuerzos económicos.

Otro factor que se repite es la alarmante monopolización de los mejores jugadores del mercado, entonces, los reservas de los dos grandes podrían luchar por el título; en el presente, los reservas de tres o cuatro equipos aspirarían al play off.

Sólo la doble competición ACB-Euroliga da posibilidades a los modestos para ganar alguno partidor a los cansados jugadores de los grandes equipos, de no se por esta circunstancia se produciría menos sorpresas.

Coincidiendo con el 25 aniversario en el basket se aprecia cierta preocupación hacia el sistema de competición, posiblemente el actual esté agotado, y puede que estemos en la última edición con los clásicos play off de ocho equipos.

El asunto del cambio de la competición es complicado, el periodismo deportivo aboga por una temporada regular y punto final, hábitos del fútbol, me parece demasiado simplista y sobre todo deficitaria para el baloncesto, tanto económicamente como para el fiel público que vibra viendo el baloncesto en directo.

Otra idea es, una vez terminada la temporada regular, formar tres grupos valiendo los resultados y premiar a los campeones de cada grupo; es el mejor sistema, pero los ocasionales enjuiciadores mediáticos no se la aprenderán y consecuentemente la criticarán por compleja.

Se puede dar una tercera idea; vistos los éxitos del baloncesto en los torneos por concentración, se podría recurrir a un solo play off con los ocho mejores, y posteriormente reunirse los cuatro triunfadores y jugarse el título en la tradicional Final Four.

El tema TVE ya aburre, esperemos que mejoren las retrasmisiones por el bien de quienes las vemos, pero el asunto ya no es sustancial.

Somos la segunda liga del mundo por organización, presupuesto y calidad de jugadores; esta realidad está abalada por la presencia de nuestros equipos en las competiciones europeas y por el hecho de ver a nuestra selección campeona del mundo.

Mientras las canchas se siguen llenando de un público tan fiel, la salud del baloncesto está garantizada.

* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es