En mi recuerdo quedará como uno de los enfrentamientos más apasionantes de los últimos tiempos la semifinal disputada entre Unicaja y Joventut.

Un equipo inferior, la Penya, la inició relajado, daba la sensación de haber finalizado su temporada antes de tiempo y sin ningún tipo de urgencias.

Los malagueños, por su parte, entregados a tope, sabedores de que sólo les valía ganar, son demasiados años persiguiéndolo.

En un suspiro y sin lucha alcanzaron el 2-0.

Todo parecía decidido pero no fue así; en el viaje de vuelta a Badalona apareció el carácter de Aito quien arengó a su tropa a presentar batalla hasta el último momento. A partir de ese momento, el panorama cambió.

El play-off acabó al final con la victoria lógica del Unicaja, los guerrilleros de Cataluña perdieron y el poderoso ejército malagueño ganó, aunque antes tuvo que entregarse a fondo y emplear unas fuerzas que quizás echen de menos en la gran final.

Todos los entrenadores de la Liga ACB y del resto de las categorías saben PORQUE entrenan: vocación, fama, dinero, incluso sólo porque no eran grandes jugadores y amaban el baloncesto.

Sin embargo, se pueden contar con los dedos de una mano los que tienen bien claro PARA QUÉ entrenan; son esos que lo hacen únicamente para ser campeones con sus equipos y por tanto los mejores.

Aito y Sergio pertenecen descaradamente a este grupo.

Tras su brillante lucha cuando la batalla terminó, los jugadores se cruzaron los pertinentes abrazos y saludos. Sin embargo Aito le negó la mano a Scariolo, sus motivos tendría.

Mi opinión es que son tan diferentes que no pueden tener buena química: Aito se emplea sólo con los suyos, Sergio tiene tiempo para recordarnos varias veces sus logros personales, como ser campeón de la temporada regular y repite varias veces "sentirse muy preocupado por la integridad física de su gente", es cabreante;

se imaginan a Brown, Garbajosa o Cabezas temerosos por el daño que pudieran hacerles los verdinegros. Insisto, son claramente distintos, es mejor que cada uno recorra su camino, aunque las metas de ambos coincidan en el ansia de ganar.

El mérito de Sergio reside en la cohesión que consigue de su gran equipo, usa a cada uno de sus jugadores en el momento oportuno y llegan al final del partido enteros. Toda una muestra de sabiduría.

El caso de Aito es diferente, a lo largo de la temporada ha ido sacando rendimiento a jugadores de nivel inferior: Mumbrú, jugador siempre intermitente, se ha convertido en una de las estrellas del baloncesto español, Rudy era una promesa pendiente de explotar y ha sido, a pesar de su poco lucida semifinal, el mejor jugador español del año.

El mérito de Aito reside en su capacidad de aunar los esfuerzos tanto de jóvenes como de mayores para hacer de ellos un grupo competitivo; Ricky Rubio, su debutante de quince años habla sobre la calidad de su entrenador.

Llega la final Unicaja - TAU, el año pasado este mismo enfrentamiento vivió momentos desagradables que le costaron, al nervioso Scariolo, problemas incluso con su presidente.

Todo está olvidado, no calienten los partidos mas de lo que los propios jugadores lo hagan, dejen arbitrar, y a luchar por la victoria. Estoy seguro de que vamos a vivir una final apasionante.

* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es