Eduardo Portela, un hombre de baloncesto
27.04.2006

Ernesto Segura de Luna que ha sido a lo largo de los años nuestro perfecto embajador, con su talante, educación y sentido común guió la parcela institucional del baloncesto siempre por buen sendero.
En un país como el nuestro en el que las personas y su gestión pasan de moda tan rápido y donde los aspirantes emplean más su energía en desprestigiar al que está en el poder que en demostrar sus propias cualidades, la reciente reelección de Pórtela le convierten en el tercer directivo trascendental.
Los motivos de su éxito están basados en una forma de ser poco habitual, un carácter pausado y una gran inteligencia negociadora, que le han permitido lo largo de los años manejar problemas tan serios como han sido la marcha de la ACB de TVE por intereses económicos y su posterior vuelta, el manejo de sus relaciones con la FEB desde el lejano día en que ésta cedió la organización del baloncesto profesional a una balbuceante ACB de la que ya formaba parte Portela o las duras negociaciones con la Asociación de Jugadores, entuertos todos ellos resueltos sin pagar un peaje en su prestigio personal.
Sus orígenes vienen del mundo del entrenador por lo de saber manejar con mano férrea el destino de los 18 clubes (no siempre los mismos) que conforman la ACB, los cuales aunque se quejen a escondidas, forman una gran piña en las decisiones importantes; tal capacidad para aglutinar opiniones es propia del gran entrenador que beneficia al grupo especulando con los intereses de unos y de otros.
Su defecto más acusado puede ser un cierto ocultismo propio de su carácter, que le mueve a actuar en un circulo de influencia muy atomizado que, a la larga, dificultará su sucesión, problema éste agravado al quedarse huérfano de su sucesor natural, Jordi Bertomeu, empeñado hoy en consolidar la gran Liga Europea que se avecina.
No debe olvidarse que Eduardo Portela ha sido precisamente el impulsor de este liga que puso fin a una competición anticuada y corrupta que regía la FIBA.
Su gestión es seriamente contestada por los amantes de un B.E. más doméstico, más español y más protector de los jugadores españoles, pero nadie puede negar que al final, los clubes ACB se comportan como empresas privadas que buscan en un mercado global futuros jugadores que les permitan mantenerse en la vanguardia del baloncesto FIBA.
En una parcela tan vital como es la de gobernar el baloncesto, el futuro se perfila hasta el momento oscuro; esperemos que en estos cuatro años con Portela al mando, aparezca un claro sustituto; de no ser así le tocará seguir pilotando la nave.
* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es
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