El País, en su suplemento dominical, ofrece cada semana la posibilidad de conocer en profundidad a personajes que destacan en el mundo artístico, cultural, científico, etc.

De vez en cuando, selecciona a alguien del deporte y le permite mostrarse tal cual es, olvidando los manoseados tópicos.

Hace tiempo Juan José Millás acompañó a Ronaldo durante 24 h. y el brasileño salió airoso de la prueba.

Hace pocas, el personaje elegido ha sido Florentino Pérez, a quien se le brindaba la oportunidad (nada menos que en cinco páginas) de explicar los motivos de su dimisión y, sobre todo, sus sentimientos y sensaciones vividos en esos duros momentos; el contenido de la entrevista me ha resultado decepcionante.

El presidente repite constantemente su obsesión por mantener los valores del madridismo y nombra como representante máximo de esos valores a Alfredo Di Stefano y consecuentemente a Bernabeu.

Sin duda ellos cimentaron el prototipo del Real Madrid, pero se equivoca el ex presidente cuando lo define por su juego brillante y mágico y pregoniza, que éstas y no otras, fueron las virtudes del madridismo.

El mérito real de aquel Madrid fue el sacrificio - ni Bernabeu ni Di Stefano tenían el más mínimo glamour - y todos sus éxitos se fraguaron en la lucha.

En la entrevista, el presidente da la sensación de haber conducido la nave con dulzura y admiración hacia todos los que en ella iban montados, olvidándose de que gobernar requiere tomar decisiones, la mayor parte de las veces difíciles. Al final, se ha visto obligado a abandonar esa nave por ingobernable.

Reconoce abiertamente no haber tenido fuerza para acometer renovaciones generales, que le suponían un gran desgarro personal. Insiste en que sufrió con la marcha de Valdano, quizá hubiera sido un buen momento para que nos aclarara los motivos de esa marcha.

Reconocida esa falta de fuerza para afrontar la reconversión, o sea para gobernar, se deshace en elogios hacia los jugadores, y cataloga a todos de inteligentes y grandes profesionales. Me da la sensación que tanta benevolencia sólo se merecen los hijos de uno mismo, ya que el amor desmedido lo justifica todo.

Se muestra absolutamente equivocado al creer que es poco ético prescindir de los que ya no valen y mantenerse él en el mando; un buen gobernante debe mantener la mano firme, y aún sintiéndose el creador de un grupo mágico, debe actuar con firmeza introduciendo los cambios que se necesiten, cuando perciba que el proyecto falla.

A lo largo de toda la entrevista, Florentino no hace mención alguna sobre la figura del entrenador, cuando es precisamente en ese flanco por donde se le ha derrumbado su castillo.

Ningún proyecto se mantiene sin la mano firme de un entrenador, Alemany y Aito en el baloncesto convirtieron a los azulgranas en un equipo poco menos que invencible; en el pasado, Saporta y Ferrándiz hicieron de los blancos la envidia de toda Europa.

Querejeta, presidente de moda en el deporte español, diseña su estrategia a través de entrenadores que luego le quitan: Brown, Comas, Scariolo, Ivanovic y ahora Perasovic, son su ejemplo y nadie más es conocido en el ámbito técnico de los baskonistas; cuando alguno de los entrenadores cesa, en realidad no es destituido por malo, sino por incompatible.

Núñez y Cruyff dieron los mejores años del Barça y el Valencia y Benítez son otro ejemplo de éxito compartido. En el presente, desde la marcha de Del Bosque no se sabe cual es el timonel de los blancos.

Para qué continuar, el fútbol inglés y el baloncesto americano demuestran que por mucho talento que los jugadores tengan la orquesta siempre necesita una batuta sabia, un director experto, que nunca podrá ser sustituido por consejeros, secretarios técnicos, agentes, o peones de confianza que se limitan a juzgar y dar opiniones sobre lo que debe hacer o no el entrenador.

Estoy seguro de que Florentino si aprende de sus errores y afronta la presidencia del club con el mismo rigor con el que gestiona sus retos empresariales, en un futuro, podrá llegar a ser el presidente que el Real Madrid necesita tanto en fútbol como en baloncesto.

Lo único que le critico es haber ocultado en sus declaraciones a El País, la realidad de sus pensamientos.

* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es