Mi viaje a EEUU
09.03.2006

Nos invitó Mr. Stefansky miembro del staff de los de Nets. Las entradas eran buenas, costaban nada menos que 120 € cada una.
Llegamos una hora antes, los lesionados realizaban una buena sesión de tiro con un entrenador vigilante y un pasador dispuesto.
Fueron saltando las estrellas, buen rollito, ambiente distendido, impensable en una competición europea. Los actores se toman con tranquilidad la larga ceremonia de presentación, himnos, etc...
El partido se inicia con unos jugadores que prácticamente no han calentado, se emplean al 70%, sensación que queda patente en las retransmisiones televisivas. Sin embargo en directo, la sensación es distinta, el físico, los conceptos defensivos, la velocidad de ejecución y el uso magistral de las manos, tanto en defensa como en ataque, sorprenden agradablemente.
En pocos minutos te das cuenta de la superioridad de ese baloncesto sobre el nuestro, a pesar de las diferencias entre uno y otro. Jasikevicius juega minutos pero de dominar el partido, nada de nada.
Ganó Indiana, era mejor, sus dos pívots blancos Foster y Pollard, podrían ser cortados en España en cualquier momento de la temporada y sin embargo allá son fundamentales. El serbio Stojakovic gana partidos tirando... ¿quién puede jugar a esto sin puntería?.
El público festivo, constantemente hace visitas a los bares, se marcha cuando falta más de tres minutos, no se queja de nada ni de nadie, cuando acaba el partido se va a casa encantado, ha pasado la tarde calentito, ha merendado, y "sólo" se ha gastado 200 dólares.
El entrenador neoyorquino cuando faltaban 32 segundos y perdiendo de 9 tiene razón un amigo lingüista que me recrimina ese "de" que no procede, la gente del pelotón somos así- se marca un tiempo muerto, pone en el campo a tres jugadores de banquillo que no habían jugado ni un segundo, dos europeos Planinic y Nachbar y diseña una jugada de banda mientras la gente desfila indiferente por los pasillos, cosas de la NBA.
Es todo tan diferente, creo que juegan demasiados partidos, ganan demasiado dinero y generalmente los jugadores provienen de estratos sociales bajos, la consecuencia es una falta de motivación colectiva. El espectáculo es mediocre en el juego, baloncestisticamente hablando, aunque los jugadores individualmente son excepcionales.
Vamos a San Francisco
Hacemos las maletas y tras nueve horas de avión aterrizamos en San Francisco, nos recibe un diluvio pero la temperatura es benigna, es tarde, 9 de la noche, vamos directamente al área de Berkeley donde juega la universidad de California.
El "pardillo" de uno de mis amigos llevaba la reserva de hotel hecha desde España; ¡qué experiencia, que dura es nuestra sociedad en la pobreza!. Sólo fue una noche pero suficiente; al día siguiente nos trasladamos al centro y ya se sabe como es esta ciudad: el tranvía, las cuestas, Sausalito......
La experiencia del baloncesto universitario ha sido un espectáculo inolvidable para mí. Se enfrentaban California y UCLA, compramos las entradas en la reventa a 75 dólares por cabeza. Sentados muy cerca del cielo nos preparamos para ver un largísimo evento festivo-baloncestistico protagonizado por la más tradicional juventud americana.
Aproximadamente mil estudiantes, todos vestidos igual, ocupaban las localidades más próximas al campo, y dirigidos por cinco animadores creaban un clima fantástico, animaron con un ingenio que en España sólo es comparable la Demencia Estudiantil, imagínense mil dementes a pie de pista.
Para rematarlo cuando faltaban 30 minutos para comenzar el encuentro apareció una orquesta de viento en la que conté hasta 95 músicos que no pararon de montar un escándalo infernal a lo largo de todo el partido.
Antes de que se inicie la "guerra" se vive una ceremonia protocolaria: el público canta a capella un himno que supusimos era cosecha de la universidad. A continuación cuatro marines muy formalitos con sus banderas representativas desfilan y una cantante morena entona el himno nacional.
Toda la ceremonia emotiva, lastima que la pasión por lo "nuestro" se confunda con un nacionalismo excluyente e incomprensivo. ¡Como son los americanos en este asunto!, un taxista muy simpático en N.Y., nos contó que un "Gabilondo" de la radio americana, con una audiencia de 22 millones de oyentes se había desayunado una mañana diciendo que tenía la solución para el medio oriente: enunció las 20 ciudades más conocida Bagdag, Beirut, Aman... añadiendo que todo se resolvería dejando caer en ellas las 20 correspondientes bombas atómicas.
En su divertida charla el neoyorquino nos informa de que él estaba más de acuerdo con otro gran comunicador que comentando lo anterior había dicho que era una exageración y que con cinco sería suficiente.
Dejaré los comentarios políticos, tan mal visto en nuestro pacato mundillo y volvamos al basket. El partido fue de pura rivalidad regional, la entrega de los jugadores encomiables ¡otra vez los físicos!, el talento escaso, y los entrenadores incomprensibles, a lo largo del partido se pidieron 20 tiempos muertos para satisfacción de la orquesta.
Los equipos agotaban los 35 segundos de posesión sin encontrar un hueco para hacer el primer tiro terminando siempre apurados con el reloj, total, el resultado de la media parte 31 a 20. Después de casi 3 horas y tras una prorroga ganó UCLA 67 a 58. Curioso: bases europeos, un inglés buen tirador y un yugoslavo que promete mucho, ellos son los que le ponen cierto talento a un juego casi de "animales".
Dos mundos y dos baloncestos
Vivimos más cosas pero ya vale. De vez en cuando conviene hacer esta excursión baloncestística aunque sólo sea para comparar dos formas tan dispares de ver el basket. A mi, desde luego, me interesa más la liga ACB donde la mitad de equipos se juegan el Play Off por el título y el resto en una lucha encarnizada se esfuerzan en no caer en el precipicio.
Hace más de 20 años fui por primera vez a espiar a los inventores, mi cabeza venía llena de novedades, Dean Smith, Bobby Knight y los propios jugadores me deslumbraban. Ahora ya no es así, nosotros hemos subido tanto que las diferencias se han acortado, aunque aún estamos lejísimos de poder competir en presupuesto y organización.
Por ahora no nos queda más que defendernos de sus ambiciones expoliadoras.
* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es
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