Su historial a primera vista era mediocre: 21 partidos en la NBA repartidos nada menos que en cuatro equipos: Cleveland, Philadelphia, Houston y Denver.

No eran garantía suficiente para recibirle como a una estrella.

Revisando su pasado, se adivinaba que perteneciendo a una universidad tan prestigiosa como Notre Dame, había ido creciendo año a año y sus prestaciones – 5, 11, 14 y 16 puntos de promedios anuales -.

Además tuvo la necesidad de hacer olvidar al genial Rivers, máxima estrella de esta universidad, este era el único indicio que dejaba entrever la personalidad del jugador.

Aterrizó en el TAU y enseguida se fraguo un enamoramiento mutuo entre la afición y el jugador, pocas veces he visto tanta química en un pabellón.

Bennett y el TAU tenían en común una pasión desmedida por la victoria, esa gran virtud que sólo poseen algunos grandes jugadores.

Epi y el Barça, Creus y el Manresa o Herreros y el Madrid son ejemplos de lo que quiero decir.

Bennett en el baloncesto español transciende mucho mas allá de lo que puede ser un buen jugador, consigue la unanimidad de los aficionados y estos profesan hacia él una sana admiración, que solo puede trasmitir un hombre cabal de mirada clara y directa y ausente de tópicas disculpas.

El mérito de los grandes se descubre en sus momentos difíciles. Elmer los ha tenido. Su franca concepción del baloncesto y consecuentemente de la vida le llevó el año pasado a una larga y traumática salida del Madrid aun teniendo contrato.

Ni una sola palabra de reproche, cuando me consta que el comportamiento de los blancos no fue correcto, pero una vez más Bennett nos mostró su pasta, de la que están hechos los auténticos lideres.

Mi "negrito" es de esos jugadores que no quieren confundir, se vuelcan hacia dentro, con sus compañeros, con el entrenador al que no decepciona nunca y consecuentemente con el mismo.

Vive su otoño deportivo plenamente en un club ideal para él como es la Penya, disfrutando minuto a minuto de unas vivencias que sabe no volverán y sintiendo el placer de compartir con jóvenes talentos el placer de jugar.

Pues bien, estén pendientes de él en la Copa, con un poco de suerte puede maravillar tanto al espectador joven o viejo, a los directivos, a los entrenadores, y a los periodistas y convertirse en el triunfador del evento.

* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es