Por seguir en Europa
06.02.2006

Lo triste del asunto es que aspirantes reales a la Liga Europea - por el apreciable período de tres años - sólo lo disputen estos clubs, dejando para el resto la plaza por designación directa.
Uno de los grandes éxitos de Jordi Bertomeu en su acertada dirección de la competición europea es el sistema clasificatorio, que premia descaradamente el trabajo bien hecho a lo largo de cada trienio y, de paso, da contenido a las ligas regulares que si no fuese por esta coyuntura carecerían de alicientes, dando la razón a la corriente de entendidos que claman por la eliminación de los play-off.
Aún estando a favor del sistema play-off como filosofía intrínseca de nuestro deporte, me permito asegurar que el sistema vigente como temporada regular está agotado, por lo que urge un poco de imaginación en la ACB.
El baloncesto español no es un tema que sólo afecte a los cuatro mejores equipos españoles, deberían estar involucrados el resto de los equipos ACB y los aspirantes a serlo que pelean en una buena liga LEB con la ilusión de acceder a la liga profesional.
Unos y otros, están condenados a una eterna improvisación sin posibilidad de planificar más allá de una temporada.
Como consecuencia de este sistema los equipos de ACB en riesgo de descenso, o sea no menos de media docena, no pueden hacer experimentos con sus plantillas; es lógico que los jugadores veteranos que aportan mayor experiencia cierren el paso a las jóvenes promesas.
¿Qué club se va a exponer a la contratación, tanto de un entrenador como de jugadores experimentales, cuando el peligro del descenso atenaza cualquier decisión valiente?.
En la actualidad, el mejor ejemplo de esta situación es el Etosa; tras un año de éxito absoluto repitió el proyecto veterano, le está saliendo mal, a nadie debería parecerle justo su hipotético descenso después del baloncesto que nos ofrecieron la temporada pasada.
La misma tragedia viven los equipos que se debaten en la durísima liga LEB; no son menos de ocho los que aspiran a los dos puestos de ascenso.
Casos como Polaris o Cai no son de recibo, su futuro se decide año tras año en unos durísimos play-off al final de los cuales su proyecto debe empezar de cero.
La inexistente relación entre ACB y Federación y su consecuente incapacidad para una evolución de nuestro baloncesto, bloquea cualquier cambio imaginativo en beneficio de nuestro deporte. Aunque la fórmula está ya inventada por los creadores de la Liga Europea parece que a nuestros regidores no les llegan las fuerzas.
Soy pesimista: los grandes equipos tienen solucionados sus problemas; los medios, Pamesa, Estudiantes, Joventut y alguno más, se encogen de hombros y viven una tibia felicidad y los pequeños, bastante tienen con el día a día.
Los únicos perjudicados de esta situación son los jóvenes entrenadores y jugadores que se quedan sin trabajo por el lógico "acojonamiento" de los clubes.
* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es
Categoria: Publicaciones
