El reciente enfrentamiento entre el Real Madrid y el Barça dejo definidas las tendencias de ambos entrenadores.

Por parte de Ivanovic obligado por una plantilla que no es de su agrado, y en el caso de Maljkovic sencillamente porque es el juego que ahora le gusta.

La característica principal es la falta de pívots determinantes en el juego interior; capaces de recular con talento, dominadores del pase y del juego de conjunto, que obliguen al equipo defensor a doblarles con jugadores exteriores, tal circunstancia hace perder al equipo el equilibrio necesario entre jugadores interiores y exteriores.

Los pívots actuales tienden al tiro, incluso el fortísimo Reyes con potencial para desequilibrar, va tirando cada vez mejor; obviando su capacidad de rebote, es casi más peligroso a cuatro metros que en su posición natural.

Marconato, Fucka o Herverlle pertenecen al mismo tipo de jugadores, si los buscamos en otros equipos: Garbajosa y Vázquez tienen las mismas tendencias.

Defensivamente existe otro factor, el automático cambio entre jugadores a la menor dificultad, transforma el rendimiento reboteador de los equipos.

Crece la presencia de reboteadores ocasionales, dándose el hecho de que en un total de 62 rebotes en el mencionado partido y con 18 jugadores de campo, sólo Hervelle alcanzó el deseado y relativamente fácil listón de los diez rebotes; más curioso es todavía observar que el máximo reboteador de los azulgranas fue su alero Thornton con 5.

La pobreza técnica de los jugadores exteriores es evidente, se pueden contar con los dedos de una mano los dotados para desequilibrar en el uno contra uno, y casi un sueño, ver a un jugador brindarnos un excitante "costa a costa", sólo los ausentes Navarro y Rakocevic son capaces de hacerlo.

Producto de esta circunstancia es el deseo de los entrenadores de explotar constantemente un 5x5. En el Madrid se nota mucho esta circunstancia ocasionada por la falta de un base auténtico, ya que ni Bullock ni Rakocevic lo son, tal hecho "enmienda" más el juego de los madrileños, quedando demostrado que ninguno de los dos puede compatibilizar su natural vocación anotadora con la responsabilidad de dirigir.

El Madrid de hoy no es un equipo bien construido, pero no importa, pronto veremos la llegada de algún jugador para intentar remediar la situación.

Por último, la permisividad arbitral en este partido fue excesiva y mal calculada, si pitar bien es pitar poco, nunca puede serlo hasta embrutecer el juego como para llegar a niveles donde el tráfico por la zona se haga imposible.

Así fue, nos quedamos con un baloncesto de 5x5 entristecido, de juego abierto castrado por la falta de técnica, y un rendimiento interior obtuso por falta de jugadores de referencia; quizá en toda la liga ACB no exista más que un jugador con condiciones para realizarlo: Scola. La personal en el último momento sobre Thomas es claramente saque lateral, aunque si se trata de juzgar la intencionalidad, me entran dudas.

Desde luego donde no las tengo es en un agarrón de Sonko que mereció ser castigado con una falta antideportiva unos segundos antes.

Resulta curioso con que naturalidad los árbitros aceptan como reglamentarias esas faltas que los comentaristas consideran "tácticas", y en las que el jugador, sin ánimo de recuperar el balón, interfiere en el juego perjudicando su espíritu.

* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es