El carácter de los jugadores españoles
16.11.2005

Altísimo para el fútbol, llamaba la atención con su pelo a lo afro y destacaba entre la chaparra media de los españoles.
Con el paso del tiempo, su carrera creció y creció hasta llegar a ser un personaje relevante tanto en su faceta de jugador como la de entrenador.
En su etapa activa fue un progresista declarado; ahora hace mucho que no hablo con él, aunque no sé si su paso por el Real Madrid le ha permitido seguir manteniendo sus creencias.
La admiración que le profeso, por encima de todo, proviene de su dominio del lenguaje, que no verborrea, que le permite exponer sus ideas con inusitada brillantez; alguna como la del “miedo escénico” del Bernabeu ha quedado acuñada para siempre.
Hace unos días refiriéndose a la actitud de los jugadores del Osasuna decía: “las vallas de los estadios son para proteger al público de la pasión competitiva de estos gladiadores”. No hay palabras que reflejen mejor lo que algunos jugadores transmiten al público que les ve jugar.
Nuestro baloncesto se ha acomodado mucho y escasean esos gladiadores que tanto echamos de menos. Lo eran Solozabal y Epi en sus enfrentamientos frente a Corbalán y Fernando Martín; más tarde el combate entre Epi y Herreros y no digamos aquel grupo de extranjeros que, encabezados por Luyk o Brabender y seguidos por Norris o Hollis, nos hicieron vibrar tanto como los nacidos aquí.
No soy nostálgico de nada, no me gusta vivir en diferido, pero algo está pasando para que hayamos perdido lo más bello del baloncesto, que es nada más y nada menos que la pasión del público por los gladiadores.
¿Quiénes son los gladiadores de hoy?.
Por encima de todo Navarro, su talento le hace merecedor de recoger el testigo del pasado; Garbajosa, la seguridad, la presencia personal, el adivinar en él una cabeza dominante, da al aficionado la sensación de estar ante un “tipo total”; quizá este llegando Rudy, pero todavía le falta continuidad; Scola, el odiado enemigo de los públicos ajenos ¡que mayor admiración de ser el enemigo a batir!; F. Reyes, siempre contra todos con la fortaleza descontrolante de un cachorro que le enerva, transmitiendo pasión a los aficionados.
Y como no, los talentos robados por la NBA, Gasol y Calderón que, junto con el inolvidable Noccioni, transformarían la liga ACB. Poco más, el resto de los extranjeros se han difuminado, les falta compromiso, no tienen superioridad técnica y son fáciles de olvidar.
Las causas de la ausencia de gladiadores de los que habla Valdano, hay que buscarlas en la premura de los clubes en la obtención de resultados, la timorata mentalidad de los entrenadores presionados por la precariedad del puesto; el exceso de información sobre el mercado, que no conocimiento; la lógica ambición de los agentes queriendo vender, sustituir o cambiar; la pésima preparación técnica de los jugadores convertidos en máquinas del conjunto, y lo más grave, su falta de referencias y sus tibias ambiciones personales hacen que vea difícil la posibilidad de que jugadores individualmente nos pongan los pelos de punta.
Sólo un baloncesto europeo fuerte que evite la fuga de nuestros talentos pondría remedio a la situación.
* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es
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