El entrenador personal
22.11.2005

El proceso seguirá los mismos pasos de lo que fue en su día la incorporación de los agentes a la vida del baloncesto pues, aunque hoy sean imprescindibles, hace tan sólo diez años no lo eran.
El jugador actual se mueve como el enfermo que sólo acudiera al médico de medicina general. En este caso, el entrenador personal sería el especialista conocedor del entramado de la vida del jugador tanto deportiva como emocional.
Además de esto, ¿qué aporta el entrenador personal, que no pueda ser cubierto por el trabajo de su entrenador de club, de su agente o de su familia?
Demos un repaso a las posibles funciones que el jugador demanda aunque sólo sea en su subconsciente: una función sería la de facilitar al jugador un conocimiento óptimo del juego; otra sería la de servir de apoyo moral en los malos momentos, pero al mismo tiempo ser también un espíritu crítico que le baje los humos y le haga bajar a la realidad ante las adulaciones de padres, novias, amigos y demás allegados.
Otra función importante sería la del manejo de sus relaciones con los medios de comunicación, directivos e incluso con su propio agente, considerando que dicho agente además de sus intereses puede llevar la friolera de 60 ó 70 jugadores más, como ocurre con la más de media docena de agentes de prestigio que operan en el ámbito español.
La vida deportiva de un baloncestista pasa por diferentes entrenadores, los cuales, con gran variedad de métodos, intentan explotar las virtudes del jugador: unos son aburridos con sesiones largas, los hay extenuantes en el esfuerzo, habladores, silenciosos, inseguros, confiados, dictadores...
El entrenador personal, en este caso, debe ayudar a su protegido a su "pupilo" a convivir en todas estas circunstancias. Por último, en los periodos de descanso, la gestión de este hombre se agiganta llevando a delante un plan de trabajo que permita a su jugador no estar parado los tres meses de verano.
Generalmente y en el mejor de los casos se limitan a cumplir un programa físico impuesto por el club al que pertenecen, sin disponer del seguimiento necesario para que este sea efectivo.
Qué hubiera sido de Nadal sin su tío, de Alonso sin su padre y de Pedrosa sin su director deportivo Puig. Todos estos ejemplos del deporte individual empiezan a aparecer en el baloncesto: "Pepiño" desde su sabiduría en la preparación física, acompaña a Gasol por todas partes consiguiendo por encima de todo estimularle en el esfuerzo;
El gran Nowitzki se acompaña desde siempre del entrenador alemán que le descubrió, Iriarte lleva algún tiempo limando aspectos técnicos de la gran promesa Splitter –una vez más el TAU se adelanta a los acontecimientos-, y estoy seguro que habrá algún caso más desconocido para mí.
¿Cómo pueden adivinar deportistas en formación la incertidumbre de su futuro, y el veterano la evolución de su juego ante la perdida de facultades físicas?.
El tema es apasionante y los jugadores necesitan cuanto antes esta figura, el problema reside en encontrar las personas-entrenadores capaces de realizar tan compleja labor.
* Artículo publicado en la sección Dobles y Pasos de Eurosport.es
Categoria: Publicaciones
