
En toda Europa no hay más que tres o cuatro que le puedan hacer sombra.
El Barça perdió dando la cara, aunque algunas cosas llaman la atención: la poquísima presencia de Lakovic y la nula de Trías, resultan sorprendentes tratándose de partidos de preparación en los que parece lógico probar a todos los jugadores.
La evidencia es que lo que tenga que conseguir el Barça saldrá de las manos de Navarro.
El Joventut acusó como es natural jugar sin Rudy y Ricky, en honor a la verdad hay que decir que mantuvo el mismo espíritu de la temporada pasada, pero le faltaban sus dos figuras.
La vuelta del CAI a la Liga ACB ha sido espectacular, el título le hubiera sido justo.
Nada menos que doce años le ha costado al baloncesto maño volver a la competición de la que fue fundador José Luis Rubio y su CBZ, con el que consiguió ser campeón de Copa.
En estos momentos, la ACB puede felicitarse por los dos clubes recientemente ascendidos. Tanto Zaragoza como San Sebastián reúnen las condiciones necesarias para que sus proyectos baloncestísticos tengan estabilidad.
Viendo el torneo en directo en el formidable Príncipe Felipe me surge la duda de que los méritos para estar en la ACB deban ser sólo deportivos.
Estos son efímeros, y si detrás de ellos, mejor dicho delante, no hay un proyecto profesional, un presupuesto adecuado, una afición numerosa; en definitiva una ciudad suficientemente involucrada en el proyecto para poder asegurar un futuro acorde con la competición, la lotería deportiva termina siendo perniciosa para una competición equilibrada.
Cualquier aficionado perspicaz puede encontrar en la Liga ACB algún equipo que no reúne las condiciones mínimas.
En momentos como los actuales en que se enfrentan intereses muy dispares entre los ricos y los pobres de la ACB, sería conveniente que no sólo se planteara el sistema de clasificación para la Liga Europea, sino que se contemplara la problemática con una perspectiva a largo plazo, en el ánimo de que solamente puedan jugar aquellos clubes que reúnan unas mínimas condiciones, que hoy, desde luego no son las mismas que hace unos años.
Sé que el mayor interés de una decena de clubes es convencer a la directiva de que sólo descienda uno, me parece loable la idea, pero el camino correcto es encarecer con medidas extradeportivas la posibilidad de pertenecer al club ACB.
Sólo de esta manera se acortarían las diferencias entre los seis mejores equipos y el resto del pelotón.
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