
El mundo entero vio como una selección de jugadores de la ACB, con el único refuerzo del NBA Gasol, mantuvieron la cara en un enfrentamiento igualado a los mejores de la NBA.
Sobre el partido poco más que añadir, sería una exageración decir que España perdió por los árbitros o por la mala suerte, aunque no lo es que los americanos tuvieran que sufrir ante el temor de perder el único partido importante que jugaban en la Olimpiada.
La gesta traerá grandes réditos a la Federación Española, que con seguridad irán de una manera u otra en beneficio de nuestro deporte.
En lo deportivo la selección ha abierto expectativas nuevas, ha conseguido que los héroes de etapas anteriores no hipotequen el futuro.
La presencia de estrellas emergentes como Rudy y Ricky, el mayor protagonismo de Felipe (resulta sorprendente cómo se aplacan sus destemplanzas en el equipo nacional) e incluso el asentamiento de Mumbrú, permiten soñar que, aunque Gasol decline la participación en algún momento, el equipo seguirá siendo muy competitivo.
En tan sutiles transformaciones ha tenido mucho que ver la mano de Aito, sabiendo encontrar el punto álgido del grupo en el momento oportuno.
Si echamos la vista atrás, en la Olimpiada anterior, la actuación del equipo fue impresionante en toda la etapa clasificatoria y decepcionante en los momentos finales. La suerte tiene que ver algo en estos casos pero mucho menos que el trabajo de los profesionales.
Llegado este punto es el momento de reflexionar sobre la situación que se crea en el puesto de seleccionador.
En primer lugar no es de recibo que una función de esta trascendencia se tenga que contratar de tapadillo, con recovecos legales y necesitando la connivencia de un club que tenía el compromiso con el entrenador.
Tampoco lo es que la ACB mire para otro lado sabiendo que se está vulnerando su reglamentación.
El asunto no es fácil, dos meses de trabajo para un entrenador de talento y con aspiraciones, el puesto se queda demasiado corto y es poco atractivo. ¿Y entonces qué debe hacer la Federación?.
Repetir la jugada es impensable, nombrar a un entrenador de menos entidad, preocupante, sobre todo después de haber vivido unos momentos con Aito que difícilmente se podrán olvidar.
No me parece descabellado un acuerdo entre la Federación y la ACB, aceptado por el Unicaja, con contrato en vigor con el entrenador, y contando con el beneplácito de éste, creando una moratoria sobre la reglamentación existente.
Resulta sorprendente el silencio de los clubes y no digamos de la Asociación de Entrenadores ante las trampas que hemos vivido.
Quizás el éxito les ha asustado y no se han atrevido a reivindicar sus derechos, también puede ser que acepten de buen grado la circunstancia, por mucho que ofenda al resto de los entrenadores españoles.
El tiempo y las gestiones de unos y otros nos aclararán el camino, pero por favor, más trampas no.
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Aljandro escribió:
Si es Aito, te parece ético por su parte?, Qué solución propones para que no vuelva a pasar?
Qué hubieras hecho tu en lugar de Aito?. Y en lugar de José Luis Sáez?
Mojate un poco, anda.